3º Domingo de Tiempo Ordinario. Misa de los Jóvenes. 21 enero 2018.

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Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor

Empieza D. Agustín la catequesis preguntando a los niños si les da pereza levantarse por la mañana y lógicamente, la mayor parte, salvo alguna excepción, dice que si y Él continúa diciéndoles que la pereza produce cegueras y para demostrarlo saca a tres niños con los ojos vendados, la 1ª de ellas es que perdemos el tiempo, no vemos futuro, la 2ª es que no vemos a los necesitados, solo pensamos en comprar y acumular y la 3ª es que no vemos el peligro y buscamos la felicidad en las drogas, alcohol, etc.. Y ante nuestra pereza y nuestras cegueras, que hace Dios?, se cruza de brazos?, nada mas lejos, Él nos envía intermediarios cuando buscamos ayuda, a los padres, a los abuelos, a los catequistas, a los profesores……, los cuales nos ayudan con sus palabras y con su ejemplo y además tenemos a nuestro alcance una medicina, el AMOR. Por eso, cuando a los niños se les fueron quitando las vendas, todos decían, ya veo, ya veo.