Lecturas del Domingo 20º del Tiempo Ordinario – Ciclo B. 19 Agosto- Domingo, a las 13.00 horas Sacramental y San Román en Naveces.

FESTIVIDAD DE NUESTRA PARROQUIAL.

19 Agosto- Domingo, a las 13.00 horas Sacramental y San Román en Naveces.

Diálogo con Jesús

Diálogo con Jesús
Señor, son muchas las veces en que me pierdo por caminos de dolor y miedo y solo experimento situaciones de tristeza y de desánimo. Quiero que vengas con tu amor a mi vida a restaurarme de todo aquello que no ha dejado sino momentos turbios y que me ha robado los momentos de alegría. Contigo, sé que tengo la posibilidad de ser feliz, aún en medio de las distintas pruebas que estoy viviendo. Sólo Tú me consuelas, tu amor me cubre y da la valentía para avanzar con tranquilidad con la plena certeza de que alcanzaré los logros que tengo propuestos. Ven mi Dios, derrama en mi vida toda tu gracia y mueve mi corazón según tu voluntad. Te necesito en mi vida, no tardes a mi llamado. Amén
Evangelio del día: Déjate transformar por la presencia de Jesús Eucaristía
Juan 6,51-58 – XX domingo tiempo ordinario: Yo soy el pan vivo… El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él

Evangelio según San Juan 6,51-58

Comer la carne de Cristo para la Vida Eterna: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?” Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

[…] La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él.

Entonces todos deberíamos preguntarnos ante el Señor: ¿cómo vivo yo la Eucaristía? ¿La vivo de modo anónimo o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con todos los hermanos y las hermanas que comparten esta misma mesa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas?

[…] El Señor distribuye para nosotros el pan que es su Cuerpo, Él se hace don. Y también nosotros experimentamos la solidaridad de Dios con el hombre, una solidaridad que jamás se agota, una solidaridad que no acaba de sorprendernos:

Dios se hace cercano a nosotros, en el sacrificio de la Cruz se abaja entrando en la oscuridad de la muerte para darnos su vida, que vence el mal, el egoísmo y la muerte.

Jesús se da a nosotros en la Eucaristía, comparte nuestro mismo camino, es más, se hace alimento, el verdadero alimento que sostiene nuestra vida también en los momentos en los que el camino se hace duro, los obstáculos ralentizan nuestros pasos.

en la Eucaristía el Señor nos hace recorrer su camino, el del servicio, el de compartir, el del don, y lo poco que tenemos, lo poco que somos, si se comparte, se convierte en riqueza, porque el poder de Dios, que es el del amor, desciende sobre nuestra pobreza para transformarla.

Así que, preguntémonos, al adorar a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor, que se da a mi, me guíe para salir cada vez más de mi pequeño recinto, para salir y no tener miedo de dar, de compartir, de amarle a Él y a los demás?

Hermanos y hermanas: seguimiento, comunión, compartir. Oremos para que la participación en la Eucaristía nos provoque siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo lo que somos. Entonces nuestra existencia será verdaderamente fecunda. Amén. (Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, 30 de mayo de 2013)

Oración de sanación

Señor mío, ven y entra en la habitación de este corazón endurecido y transfórmalo según tu voluntad, revélame lo que necesito saber de Ti.

Que mi alma comprenda el hermoso misterio de comer tu Cuerpo y Beber tu Sangre, séllalo con el don de la fe, para creer sin ver y saborear sin percibir.

En la Eucaristía te has donado como el mejor de los alimentos, fortaleces mi alma, aumentas mi esperanza y me animas a seguir creciendo a tu lado.

Ya no te veo como un amigo lejano, o el que pertenece a las alturas, ¡no!, te has hecho uno conmigo y ahora vives en lo más profundo de mi corazón.

Vienes a estar conmigo y a la vez yo contigo, y en esa unión siento la increíble fuerza transformadora que gira el rumbo de mi vida en tu dirección.

No quiero descuidarte nunca en este Sacramento divino. Que pueda ser dócil y humilde para así honrar a tu Señorío cuando bajes a santificar mi alma.

Tú te das para que nosotros también seamos capaces de darnos a los demás. Confío en el poder sanador que viene sobre mí en este Sacramento.

Junto a Ti, en la intimidad de mi alma, quiero llevarte y proclamarte como Pan Vivo que sacia por completo el ser y dispersa todos los vacíos. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré y meditaré un misterio del Santo Rosario durante el día, por todos aquellos que están alejados de Jesús

Frase de reflexión

“Nuestra esperanza es el Señor Jesús que reconocemos vivo y presente en nosotros y en nuestros hermanos”. Papa Francisco

san juan eudes predicador apostol de los sagrados corazones de jesus y maria

San Juan Eudes. Apóstol de los Sagrados Corazones de Jesús y María

 

Lecturas del Domingo 20º del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera lectura

Lectura del libro de los Proverbios (9,1-6):

La Sabiduría se ha construido su casa plantando siete columnas, ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado a sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: «Los inexpertos que vengan aquí, quiero hablar a los faltos de juicio: “Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia.”»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.10-11.12-13.14-15

R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor.
¿Hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R/.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,15-20):

Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos. Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere. No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu. Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios

Evangelio

Evangelio según san Juan (6,51-58), del domingo, 19 de agosto de 2018

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,51-58):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron;,el que come este pan vivirá para siempre.»

Palabra del Señor