Misa Dominical del Catecismo.Primer Domingo de Adviento. 2/12/18. Bautizamos a nuestra hermana Alejandra

 

En este Primer domingo de Adviento, encendemos la primera vela de la corona y notamos ya en el ambiente cierto espíritu navideño, los niños del catecismo ensayan villancicos dirigidos por sus catequistas con vistas al gran acontecimiento que se nos acerca, el Nacimiento de Jesús de Nazaret, nuestro Salvador, nuestro Maestro y Modelo a seguir.
Cierta austeridad en la ornamentación y en las vestiduras de D. Agustín que nos exhorta a orar en esta preparación y  espera para recibir al Niño Dios, por que un cristiano que no ora es como una persona que si deja de comer se muere y así, el cristiano que no reza se muere espiritualmente.
Recomienda hacer la oración en familia y ,con cierta tristeza, lanza una pregunta al aire, a niños y adultos: Cuantos de vosotros y cuantas veces al día rezáis en familia en vuestras casas?…… Silencio demoledor…..
Por otra parte, hemos tenido en la misa de hoy un acontecimiento maravilloso, una nueva cristiana que ha sido bautizada con el nombre de Alejandra, a quien damos la mas sincera y calurosa bienvenida como miembro de la Iglesia y de nuestra Parroquia. Que el Señor la proteja y la bendiga a ella y a sus padres y padrinos, para que, crezca con salud de alma y cuerpo y sea en todo momento una buena cristiana.
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Lectura del santo Evangelio según san Lucas (21,25-28.34-36):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.
Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».