Misa Dominical del Catecismo 27 enero 2019.

 

Evangelio

Evangelio según san Lucas (1,1-4;4,14-21), del domingo, 27 de enero de 2019

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,1-4;4,14-21):

Ilustre Teófilo:
Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmiteron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo he resuelto escribírtelos por su orden, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque él me ha ungido.
Me ha enviado a evangelizar a los pobres,
a proclamar a los cautivos la libertad,
y a los ciegos, la vista;
a poner en libertad a los oprimidos;
a proclamar el año de gracia del Señor».
Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él.
Y él comenzó a decirles:
«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Palabra de Dios

 

 

 Difícil labor la de D. Agustín la de adaptar las lecturas del día para hacerlas asequibles a las mentalidades infantiles y hoy especialmente, pero siempre intenta motivar su curiosidad y captar su atención, y empieza esta mañana preguntándoles quienes están felices a lo que se apuntan la mayoría y acto seguido la siguiente pregunta es si saben que necesitamos para ser felices, las respuestas van desde la familia, el amor, abrazos, agua etc, es decir variopintas y entonces D. Agustín insiste en que piensen que es lo mas necesario para ser felices y ya las respuestas se van centrando en la familia, sentirnos queridos, cuidados en momentos de enfermedad, abrazados y acariciados etc. Dios actúa a través nuestro, somos instrumentos suyos y debemos repartir amor, cariño y comprensión entre los que sufren y están tristes y para hacerlo de una manera mas grafica, D. Agustín presenta a los niños un globo hinchado que hace estallar y al hacerlo salen multitud que papelillos que los niños se afanan en recoger. Todos los papeles tiene el mismo mensaje “Dios te ama y te regala un abrazo” y tenemos que regalarlo , a su vez, a quien esté triste, lo cual es decirles que deben de ayudar al que sufre y muchas veces puede ser simplemente escuchando al prójimo y esto tiene gran importancia en una sociedad tan deshumanizada que rehuimos los problemas ajenos con frases tan crueles como “no es mi problema”, “que no me cuente su vida”, “bastante tengo con lo mío” etc. Seamos pues solidarios con nuestros hermanos y repartamos amor como Cristo nos enseña.