Misa Dominical del Catecismo en nuestra Parroquia de Salinas. 24 febrero 2019.

Misa Dominical del Catecismo en nuestra Parroquia de Salinas.

Con el templo parroquial lleno y no solamente de los niños que asisten a la catequesis, si no también de padres, abuelos y feligreses, jóvenes cofrades, confirmandos, catequistas e incluso con la asistencia de niños de corta edad, como Alonso o Pablo, estos últimos acompañando a sus padres, empieza la Santa Misa, entre cánticos y palmas, siguiendo la música y letra de nuestro coro parroquial, para llegar a la tan trabajada homilía de D. Agustín.

Es el de hoy un evangelio duro y difícil, y nos pregunta el Párroco,  que hacemos, si lo borramos por su imposibilidad de cumplir o nos concienciamos de que, junto a las bienaventuranzas, recogen la esencia de la doctrina cristiana. Realmente, aunque en ocasiones nos desconcierte, Jesucristo es lo más fascinante de la historia de la humanidad, le están matando y está perdonando y nos invita a caminar contracorriente.

Dice D. Agustín, se gana perdiendo, se vive muriendo y se conquista perdonando y Jesús nos enseña a tratar bien a todos, a ser amables , a pedir las cosas por favor, a sonreír  y  transmitir paz en nuestro alrededor.

Termina la homilía con la aparición en escena de la figura de un muñeco, al que los niños van clavando chinchetas, que quieren representar el daño que a veces hacemos a los demás y que al pedir perdón las quitamos, pero queda la huella de las heridas, así pues, aprendamos de Jesús a perdonar, a devolver bien por mal y amar a todos sin excepción y a transmitir ese amor en nuestro alrededor.

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Evangelio -Domingo 24 febrero 2019.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,27-38):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Palabra del Señor