Lecturas del Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Lecturas del Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

  Martes, 29 de septiembre de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (7,9-10.13-14):

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2b-3.4-5.7c-8

R/.
Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,47-51):

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

Oraciones a San Miguel.

Cada vez que sientas que necesitas protección, no dudes en acudir al amparo y la protección de este guerrero de las luchas celestiales. Siempre triunfador, siempre fuerte, Quién como Dios.

  1. Oración a San Miguel por protección. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestra protección contra la maldad y las trampas del demonio. Que Dios lo reprenda, rogamos humildemente. Y tú, oh Príncipe de las milicias Celestiales, por el poder de Dios, arroja al infierno a Satanás y a todos los espíritus malignos que vagan por el mundo para la ruina de las almas. Amén.

2. Acto de consagración a San Miguel Arcángel. Oh noble príncipe de las Jerarquías Angélicas, valeroso guerrero de Dios Todopoderoso y celoso amante de su gloria, terror de los ángeles rebeldes y amor y deleite de todos los ángeles justos. Mi amado Arcángel San Miguel, deseando ser contado entre tus devotos servidores, yo, hoy me ofrezco y consagro a ti. Y me pongo a mí, a mi familia y a todo lo que poseo bajo tu más poderosa protección. Te ruego, poderoso príncipe de las milicias celestiales, que no mires lo poco que yo, como tu servidor, tengo que ofrecer, siendo solo un miserable pecador. Si no que mires, más bien, con ojo favorable el afecto de corazón con el que hago esta pequeña ofrenda. Y recuerda que, si a partir de este día estoy bajo tu patrocinio, debes, durante toda mi vida, asistirme y procurar para mí el perdón de mis muchas y graves ofensas y pecados. También, el darme la gracia de amar de todo corazón a mi Dios, mi querido Salvador Jesús y a mi dulce Madre María. Y obtener para mí toda la ayuda necesaria para llegar a mi corona de gloria. San Miguel Arcángel, defiéndeme siempre de mis enemigos espirituales, especialmente en los últimos momentos de mi vida. Ven, pues, oh Glorioso Príncipe, y socórreme en mi última lucha. Y con tu poderosa arma arroja lejos de mí, a los abismos infernales, a ese prevaricador y orgulloso ángel que un día derrotaste en la batalla celestial. Amén.

3. Oración a San Miguel Arcángel por las familias. Arcángel San Miguel, protector y guardián de los hombres, tú que brillas con resplandor, líbranos de todo mal en este día. Con plena confianza recurrimos a ti para que guardes en unión y amor a todas las familias del mundo. Defiéndelos en la batalla contra las asechanzas del maligno y libéralos de todas las enemistades y diferencias por las que estén atravesando. Oh poderoso San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias celestes, mantén a las familias unidas en el Santo amor de Dios.

Amén.
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