13 diciembre – 3er domingo de Adviento – Santa Lucía, virgen y mártir en Siracusa, siglo I

13 diciembre – 3er domingo de Adviento – Santa Lucía, virgen y mártir en Siracusa, siglo I
   
¿Alguna vez te has preguntado cuanto se puede lograr con un “sí”? Cuando el arcángel Gabriel dijo a nuestra Santísima Madre, “Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres”, y que había sido elegida para ser la madre del divino Salvador, Ella respondió: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. La respuesta de María se puede resumir en un “sí”.¿Qué hubiera pasado si ella le hubiera dicho “no” a Dios? Estaríamos sin Salvador, sin Dios verdadero, hecho hombre verdadero; sin Jesús que nos reveló perfectamente la verdad y el amor de Dios; que sufrió, murió y resucitó por nuestra salvación. Todavía estaríamos en la oscuridad y las puertas del cielo seguirían cerradas. El “sí” de María hizo que nuestro mundo fuera diferente para todos y cada uno de nosotros.Este Adviento, haz el compromiso de decir un . El Adviento es un tiempo no solo para recordar la primera venida de nuestro Salvador nacido el día de Navidad, sino también para prepararnos nuevamente para su venida a nuestras vidas. Además, como hay tantas personas que necesitan despertar a la presencia de Cristo y darle la bienvenida como Salvador, especialmente aquellas que están atrapadas en una vida no conforme con la ley de Dios, debemos, siguiendo el ejemplo de nuestra Madre, ayudar a encender la llama del “sí” en la vida de otros.Con nuestro “sí” podemos tomar el cielo por asalto para esparcir abundantes gracias, no solo para animarnos a ser mejores discípulos, sino también para tocar y cambiar los corazones más duros para que lleguen a decirle “sí” a Jesús.
Padre William Saunders, párroco de la iglesia de Our Lady of Hope en Potomac Falls y profesor de catequesis y teología en la Notre Dame Graduate School of Christendom College, en Virginia (Estados Unidos). Texto del 4 de diciembre de 2019. Catholic Herald 
El “sí” de María hizo que nuestro mundo fuera diferente
Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.   
 Hagamos conocer y amar a María