4 octubre Festividad de SAN FRANCISCO DE ASÍS.

Tal y como es habitual que suceda en cada uno de los días del año, la Iglesia católica conmemora hoy la vida y canonización de algunas de sus figuras santificadas o beatificadas, entre las que este 4 de octubre, destaca la de San Francisco de Asís. Durante toda la jornada, según los datos del INE, aproximadamente unos 500.000 hombres de todo el país, sumados entre los que se llaman Francisco, Francisco Asís y Francisco Assís, podrían festejar su santo y, con ello, estar expuestos a las felicitaciones por parte de sus familiares y allegados. En este aspecto, San Francisco de Asís destacó por su vida evangélica, en la que predicó el amor de Dios a todos e incluso llegó a Tierra Santa.

Francisco nació en la localidad de Asís en el año 1182 en el seno de una familia acomodada, puesto que algunos autores hablan de su madre como persona de la nobleza de la Provenza y de su padre como un conocido comerciante. Durante su juventud, optó por llevar una vida propia de las tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores y, como disponía de dinero en abundancia, lo gastaba pródigamente, con ostentación. Además, ni los estudios ni los negocios de su padre le interesaban y él prefería divertirse con temas banales, aunque lo cierto es que sus costumbres no eran licenciosas y acostumbraba a ser generoso con los necesitados.

Con 24 años, el joven tuvo su primera visión en el templo de San Damián de Asís (Italia), el cual estaba medio abandonado y destruido. Fue allí donde, ante una imagen románica de Jesucristo, escuchó una voz que le dijo: “Ve, Francisco, repara mi iglesia. Ya lo ves: está hecha una ruina”. Sin más dilación, corrió a su casa, cogió rollos de paño del almacén de su padre y los vendió para emplear el dinero obtenido en la reconstrucción del templo, algo que provocó la ira de su progenitor. Solo un año más tarde, sin más bienes que su pobreza, abandonó su hogar para colaborar en un hospital de leprosos y restaurar templos con los materiales que le ofrecían los ciudadanos.

En el año 1209, Francisco escuchó una llamada para que saliera al mundo a hacer el bien, por lo que se acabó convirtiendo en apóstol y, descalzo y vestido con una túnica, pronto atrajo a su alrededor a almas activas y devotas. Él predicaba la pobreza como un valor y proponía un modo de vida sencillo basado en el ideal de los Evangelios. Con el paso de los años fue ganando adeptos y formó una orden religiosa, la cual se conoce en la actualidad como la de los franciscanos, así como también fundó la rama femenina de la orden, las Damas Pobres.

‘San Francisco Orante’, de Diego de Velázquez. (C.C.)

Además de predicar los ideales de los textos católicos, San Francisco de Asís también redactó diferentes escritos, entre epístolas y la primera de las tres reglas de la orden franciscana, los cuales se han perdido con el paso de los años. Por la contra, uno de los textos que se conserva es la llamada ‘Regla I’, compuesta en el año 1221 en colaboración con Fray Cesario de Spira. Además de ella, también se conservan algunas obras escritas por el santo y que cuentan con una gran relevancia como la ‘Regla II’, ‘Admonitiones’ y ‘De religiosa habitatione in eremo‘, entre otras.

San Francisco de Asís falleció el 3 de octubre del año 1226, tras escuchar la lectura de la Pasión del Señor según San Juan. Él había pedido ser enterrado en el cementerio de los criminales de Colle d’Inferno, sin embargo, en lugar de cumplir su voluntad, sus hermanos optaron por llevar el cadáver en solemne procesión a la iglesia de San Jorge de Asís. Fue en este lugar donde permaneció depositado hasta dos años después de su canonización, puesto que pasado ese tiempo se trasladó de forma secreta a una gran basílica construida por el hermano Elías.

Además de honrar a San Francisco de Asís, hoy, 4 de octubre, también se recuerda a otras figuras religiosas. Esta es la lista completa del santoral de hoy:

  • San Francisco de Asís
  • Santa Aurea de París
  • San Petronio de Bolonia
  • San Quintín de Turón
  • Beato Alfredo Pellicer Muñoz
  • Beato Enrique Morat Pellicer
  • Beato José Canet Giner

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La llegada de san Francisco a Santa María de los Ángeles
He aquí el relato de la llegada de san Francisco a la Porciúncula (1):San Francisco de Asís fue a un lugar llamado La Porciúncula, donde una vez se había erigido una iglesia en honor a la Santísima Madre del Salvador; pero esta iglesia quedó abandonada y nadie se hacía cargo de ella. El hombre de Dios, conmovido por tal abandono y movido por el ardiente amor que profesaba a la Reina del mundo, iba con frecuencia a ese lugar para reparar el templo. Pero, al enterarse de que, según el nombre de esta iglesia llamada María de los Ángeles, los santos ángeles se aparecían allí a menudo, se instaló allí por respeto a estos espíritus celestiales y por la devoción particular que le tenía a la Madre del Señor.Nuestro santo siempre amó este lugar prefiriéndolo a todos los lugares del mundo: fue allí donde puso los cimientos de una vida perfecta, allí progresó maravillosamente en la virtud, allí consumó su carrera, por una muerte bendita y, poco antes de morir, recomendó este sitio a sus hermanos como verdaderamente querido por la Virgen.Un religioso muy edificante tuvo sobre este tema, antes de dejar el mundo, una visión digna de ser relatada. Vio alrededor de esta iglesia una innumerable multitud de hombres presos de la ceguera, de rodillas y con el rostro vuelto hacia el cielo. Todos levantaban las manos y lloraban con lágrimas a Dios, implorando su misericordia y pidiendo su luz. Entonces una llama deslumbrante del cielo se extendió sobre ellos, encendió sus ojos y les trajo la salvación que deseaban.(1) En este lugar san Francisco fundó la orden de los Frailes Menores (Franciscanos), después de haber sido animado a ello en una visión.