
Hoy, en nuestra parroquia de Salinas, hemos celebrado con alegría el Domingo de Ramos, recordando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Con los ramos en alto y el corazón dispuesto, iniciamos juntos la Semana Santa, esos días en los que acompañamos a Jesús en los momentos más importantes de su vida y de nuestra fe.
Los niños del catecismo han vivido esta celebración con una ilusión especial. Ellos, con su sencillez y su mirada limpia, nos recuerdan que Jesús entra en Jerusalén como Rey, sí, pero como un Rey humilde, que viene a enseñarnos a amar, a perdonar y a servir.
Esta semana, la Iglesia nos invita a caminar muy cerca de Él:
- A escuchar su Palabra,
- A contemplar su entrega,
- A dejarnos tocar por su amor que no tiene medida.
Que las imágenes de esta celebración nos ayuden a mantener vivo el mensaje de hoy: Jesús entra en nuestra vida para quedarse, para llenarla de luz y para mostrarnos que el amor es más fuerte que cualquier oscuridad.
Pidamos al Señor que, como los niños que hoy han levantado sus ramos con alegría, también nosotros sepamos recibir a Jesús con un corazón abierto y dispuesto a seguirle durante toda esta Semana Santa.







