Acción Católica

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En Salinas desde hace algunos años, se reúne periódicamente, un grupo de Acción Católica. Es un grupo, naturalmente, abierto, en el que puedes participar.

Nos reunimos en la Casa Rectoral, en jueves alternos, a las 7,30 P.M. A donde puedes acudir, si lo prefieres, y en principio de oyente. Para lo que, previamente debes de comunicarte con:

Juan Carlos Tovar. Tfono. 679 749 217; E-mail jctovarpotes@yahoo.es

Marifí: Tfono: 687915984; E-mail eusebioymarifi@telecable.es, también WhatsApp

La Acción Católica General es una asociación de laicos definida sobre la base de las cuatro notas del Concilio Vaticano II para la Acción Católica. Tiene como misión la evangelización de las personas y de las realidades en las que está inmersa la parroquia. Es, por tanto, una propuesta para los laicos y laicas de todas las edades (infancia, jóvenes y adultos), y para todas las parroquias y diócesis.

Es una asociación organizada en:

Tres sectores: Infancia, Jóvenes y Adultos.

Tres niveles: Parroquial, Diocesano y General.

El nuevo Proyecto de la Acción Católica General está construido sobre cuatro pilares: espiritualidad, misión, formación y organización.

PROYECTO DE LA AC

Espiritualidad

 

La espiritualidad de la ACG es la vivida desde nuestra condición de ciudadanos del mundo y de miembros de la Iglesia. Ambas dimensiones, social y eclesial, vividas de forma armoniosa y complementaria.

Es una espiritualidad que desarrolla la unión y equilibrio en la vida cotidiana de lo que cada persona cree, vive y celebra.

La espiritualidad y misión del consiliario en la Acción Católica General no es otra que la espiritualidad y misión del presbítero dentro de la Iglesia.

Y puesto que la parroquia es la matriz y el centro de gravedad de la Acción Católica General, con razón el párroco está llamado a ser “el consiliario habitual” de la Acción Católica General.

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Misión

 

La Acción Católica General es diocesana: pertenece a la diócesis, recibe su vida de la diócesis y la devuelve al proyecto de la diócesis. La Acción Católica General tiene en la parroquia su espacio vital y propio, aportando a la parroquia dinamismo en la madurez y crecimiento de los laicos y de su responsabilidad y protagonismo. Y la dimensión misionera, que se ocupa de los alejados y de las personas en situaciones de pobreza y marginación.De esta forma la parroquia desarrolla plenamente sus dos dimensiones, unidas en una sola tarea: la parroquia como comunidad parroquial en la que participan las personas que se reconocen como creyentes y la parroquia como territorio de misión evangelizadora, que permite una convocatoria explícita de los alejados y los no creyentes para anunciarles el Evangelio de Jesucristo.

La Acción Católica General se ofrece a las parroquias para impulsar un laicado maduro, consciente, evangelizador y misionero. Para impulsar la evangelización de los ámbitos en los que está inmersa la parroquia. Y para trabajar para la unidad de la comunidad parroquial y la corresponsabilidad de todos sus miembros.

Formación

El objetivo de la formación es suscitar, promover y alimentar la comunión con Jesucristo. Su finalidad no es meramente la transmisión de una doctrina, sino que es poner a la persona no sólo en contacto, sino en comunión con Jesucristo, mediante el encuentro personal con Él.Los destinatarios de la formación son los niños, jóvenes y adultos de nuestras comunidades parroquiales, y entre ellos se encuentran los militantes de la ACG.El proceso formativo es para toda la vida, sin cortes. Es el mismo proceso para los tres sectores, con tres concreciones (itinerarios) adecuados pedagógicamente a la edad y maduración de las personas. Es un proceso permanente, gradual e integral, que impregna todas las dimensiones de la persona, toda su vida.

El proceso formativo de la Acción Católica General ofrece a toda la Iglesia una propuesta formativa para todas las personas, no sólo para los miembros de la ACG.

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Organización

 

La organización es la expresión viva de la tercera nota de la AC: “unidos a la manera de un cuerpo orgánico”. Unidos los miembros de la ACG entre sí, y unidos a la comunidad eclesial en los distintos ámbitos. La organización es expresión y cauce de la comunión eclesial.

La nueva propuesta de la Acción Católica General, uniendo en una sola realidad a personas de todas las edades, permite proponer un proyecto pastoral integral, que no es necesario desarrollar, porque ya se está viviendo. No es una idea a llevar a cabo; es una realidad.

Garantiza un proceso continuado para toda la vida, que puede comenzar con el primer anuncio de la fe y que durará toda la vida del creyente.

Una propuesta que tiene en la parroquia su espacio natural en el que ser Iglesia. Una propuesta que favorece la corresponsabilidad de todos los miembros, sea cual sea su edad y condición.

El fin del movimiento Acción Católica General es la “evangelización de las personas y de los propios ámbitos en que está inmersa la parroquia”. Esto implica que son también fines del movimiento:

Impulsar un laicado maduro y consciente, evangelizador, misionero y militante.

Impulsar la evangelización de los ámbitos en los que está inmersa la parroquia.

Contribuir a la unidad de la comunidad parroquial en la misión y a la corresponsabilidad de todos sus miembros.

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Asimismo, como Movimiento de Acción Católica, y siguiendo la doctrina del Concilio Vaticano II, se rige por los siguientes principios:

Fin apostólico: Acción Católica General asume como propio “el fin apostólico de la Iglesia, es decir, la evangelización y santificación de todos los hombres y la formación cristiana de sus conciencias de tal manera que puedan imbuir del espíritu del evangelio las diversas comunidades y los diversos ambientes” (AA 20 a).

Dirección seglar: los seglares de Acción Católica General “aportan su experiencia y asumen responsabilidad.

onsabilidad en la dirección de esta organización, en el examen diligente de las condiciones en que ha de ejercerse la acción pastoral de la Iglesia y en la elaboración y desarrollo del método de acción” (AA 20 b).

Organización: en el Movimiento Acción Católica General “los seglares trabajan unidos a la manera de un cuerpo orgánico de forma que se manifieste mejor la comunidad de la Iglesia y resulte más eficaz el apostolado” (AA 20 c).

Vinculación con la jerarquía: Acción Católica General desarrolla su misión en “directa cooperación con el apostolado jerárquico”, y actúan “bajo la dirección superior de la misma jerarquía” (AA 20).

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Día de Acción Católica y del Apostolado Seglar: 15 de Mayo de 2016. Domingo de Pentecostés.

El próximo domingo 15 de Mayo de 2016 coincidiendo con la celebración del Domingo de Pentecostés, se celebra el  Día de Acción Católica y del Apostolado Seglar , y bajo el lema de “Testigos de la Misericordia”.

Con tal motivo el sábado 14 de mayo, en el Seminario Metropolitano de Oviedo tendrá lugar la Preparación y Vigilia de Pentecostés de Acción Católica a partir de las 17.00 horas.

En los archivos adjuntos puedes ver en detalle el programa de actos, horarios y demás  información al respecto.

Decargar archivo:  Díptico Dia AC 2016

http://www.conferenciaepiscopal.es/15932-2/

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Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2016

El día 15 de mayo de 2016 se celebra la Solemnidad de Pentecostés y día de la Acción Católica y Apostolado Seglar. Bajo el lema “Laicos, testigos de la misericordia” la Jornada invita a inspirarnos durante este Año Santo en la bienaventuranza “Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mt. 5,7). Llevar nosotros la misericordia de Dios a través de un compromiso de vida, que es testimonio de nuestra fe en Cristo.

-Laicos, testigos de la misericordia.–15 de mayo de 2016.-

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Esta semana nos hemos acercado a la realidad de la Acción Católica General en nuestra diócesis. Así habla sobre ella su Consiliario, el sacerdote Juan Hevia Fisas.

Una realidad esperanzadora.

Escribe Juan Hevia Fisas, Consiliario diocesano de Acción Católica General

La Acción Católica General, heredera de una ya larga historia, nace como tal en el verano de 2009 con la clara vocación de colaborar en la misión de la Iglesia: la evangelización en el mundo y la sociedad actual, es decir, la misión de anunciar a Jesucristo a todas las personas, de colaborar en la maduración de la fe cristiana de aquellos que dan sus primeros pasos en la Iglesia, de establecer en todas las parroquias una propuesta estable de apostolado asociado para que la acción evangelizadora de los laicos sea más eficaz y se realice en un clima de comunión y celo apostólico.

Es una propuesta firme y seria para todos los cristianos de nuestras comunidades parroquiales, para los laicos normales y habituales de nuestras parroquias y diócesis. En las parroquias nos podemos encontrar con laicos bautizados pero que no han descubierto en toda su profundidad lo que es ser cristianos adultos en la fe y corresponsables en la misión. Es, por tanto, una propuesta para los laicos de todas las edades y para todas las parroquias y diócesis: la ACG acompaña “para” las comunidades parroquiales y para la diócesis, y por tanto lo hace en “estrecha relación” con los sacerdotes y el Obispo diocesano.

¿Cuál es el papel del Consiliario? Respondería a través de otra pregunta: ¿cuál es el papel del sacerdote diocesano?… pues el mismo, ni más ni menos. Si la ACG es la forma habitual de los laicos de las parroquias y de la diócesis, lo normal, es que el consiliario que acompañe esta realidad laical lo haga con la espiritualidad que le es propia al presbítero secular, sin necesidad de más añadiduras. Si la diocesaneidad es una dimensión esencial y constitutiva de la ACG, lo lógico es que esa misma dimensión se reclame a quienes, desde su ser ministros ordenados, están llamados a acompañar a la ACG; simplemente porque esa dimensión le es propia al sacerdote diocesano.

La ACG nace en la misma matriz y seno que el sacerdote diocesano, criada para apostar por el fin general de la Iglesia diocesana, en estrecha colaboración y relación con el Obispo diocesano; por tanto el sacerdote consiliario es el sacerdote párroco o vicario parroquial normal de cualquier parroquia normal de cualquier diócesis.

Mi papel como Consiliario diocesano conlleva además el acompañamiento de la Comisión Diocesana de la ACG y de los sacerdotes consiliarios de las distintas parroquias en las que está inserta la ACG en nuestra diócesis, así como participar de los diferentes encuentros y actividades que se organizan tanto en el nivel diocesano como en el general.

Situación actual de la ACG en la diócesis, hoy: esperanzadora. La ACG está presente en unas 14 o 15 parroquias repartidas por distintas zonas de la diócesis. En unas parroquias con mayor presencia y en otras con menos. En este presente curso pastoral una parroquia, la que debe de tener en estos momentos casi el mayor número de niños en catequesis, ha empezado a trabajar con los materiales que la ACG ha puesto al servicio de toda la Iglesia desarrollando los contenidos del reciente catecismo “Jesús es el Señor”; lo han decidido así porque han asumido, sin prejuicios de ningún tipo, que lo que ofrece la ACG es perfectamente válido y necesario para la evangelización hoy. Por tanto, es una situación esperanzadora.

Asimismo la tarea llevada a cabo desde hace años en el sector de infancia y el testimonio de los que componen el sector de adultos, desde hace ya muchos años, va dando frutos generosos en la permanencia y maduración en los procesos de fe como se manifiesta en un importante número de grupos de jóvenes.

Iglesia en Asturias Noviembre de 2016.

Acción Católica General: una propuesta para los laicos

Javier Martínez Fernández, de 43 años y padre de tres hijos, es, desde el pasado mes de septiembre, el nuevo presidente de la Acción Católica General en la diócesis. Fisioterapeuta de profesión, es uno de los ejemplos de niños que conocieron la AC con tan sólo 8 años, en la parroquia de La Purísima del Nuevo Gijón. Desde entonces, su vida ha estado ligada a esta asociación, una relación que tan sólo interrumpió durante dos años por una estancia laboral en Mallorca. Aquello le supuso “una oportunidad” –reconoce– para descubrir la Iglesia desde otro punto de vista, colaborando con la Pastoral Juvenil y formando parte del Sínodo que en aquellos años se celebraba en la diócesis.

Actualmente, Javier vive su fe dentro de un grupo de vida de adultos en la parroquia de San José de Gijón, la ciudad donde más arraigada se encuentra la Acción Católica en la diócesis –hay presencia en otras poblaciones, como Oviedo y Avilés, y en menor medida en localidades como Cartavio, Luarca, Llanes, Blimea o Mieres–. Su pertenencia a la Acción Católica como un elemento fijo a lo largo de su vida lo considera “algo natural”: “me permite ir creciendo como cristiano a lo largo de los años, y todo ello dentro de un mismo grupo, que acaba siendo para ti como una familia, lo cual te permite hacer un camino más rico”, señala. Es para él un compromiso “muy coherente” porque le ayuda “a madurar como cristiano y también a transmitirlo a los demás, en consonancia con el fin de la Iglesia, que es evangelizar dentro del ambiente que le toca a cada uno. Yo personalmente me siento un privilegiado –señala– porque el ámbito de la salud en el que trabajo favorece el acompañamiento a las personas”.

En la diócesis pertenecen a la Acción Católica General unas 300 personas, de las cuales la mitad aproximadamente son niños, y la otra mitad se divide, casi al 50%, entre jóvenes y adultos. El trabajo y la formación tienen a la Iglesia como referencia fundamental: “La AC es la herramienta de la que se dota la Iglesia para permitir la maduración en la fe de los laicos. Es como el cauce por el que cualquier laico puede participar de una organización con un proyecto que le permite vivir su fe de forma progresiva, de una manera integral y a lo largo de toda su vida”. Así define la AC su nuevo presidente diocesano, y recuerda que “no tiene ningún carisma específico”, es como la “marca blanca” de la Iglesia, que trabaja, además, con unas herramientras que se han probado durante muchos años y que suponen una gran riqueza para la Iglesia, como es el  “ver, juzgar, actuar”, así como la “revisión de vida”, o los “itinerarios de formación”.

Muchos conocen la AC desde niños, y comienzan a formar parte de ella en sus propias parroquias. Un proceso por el que el niño “integra de manera natural ese proceso del ver, juzgar y actuar, generalmente a través del juego, permitiéndoles descubrir valores, saber lo que Jesús nos dice a través de una realidad concreta que vemos, y conocer qué podemos hacer nosotros respecto a ella”.

La AC tiene una larga historia, con un período de crisis importante a mediados del siglo XX. Sin embargo, “hoy el proyecto que se plantea en la ACG supera esa imagen antigua. En la actualidad está muy clara la cuarta nota –asegura  el Presidente– del especial acompañamiento de la jerarquía eclesial, y el servicio que la AC tiene que dar a la Iglesia, con su mismo objetivo: la evangelización”.

Una historia –explica Javier– “llena de luces y sombras”, afirma, pero actualmente “muy ilusionante”, donde “damos un paso al frente y ofrecemos un proyecto nuevo y muy coherente con el momento y las necesidades actuales de la Iglesia, una Iglesia misionera, o como dice el Papa, “en salida”.

Iglesia en Asturias noviembre 2016.

El Papa recibe a los chicos de la Acción Católica Italiana para las felicitaciones navideñas.unnamed.jpg

Los mejores parabienes y la caridad

También este año los chicos y chicas de la Acción Católica de toda Italia llegaron al Vaticano para desearle Feliz Navidad al Papa

Felicitaciones que Francisco recibió con particular alegría y agradeció de corazón, al estar acompañadas por los frutos de iniciativas de solidaridad en favor de los pobres y de las personas más desfavorecidas:

En lo que ya es un encuentro tradicional, para el intercambio de felicitaciones navideñas, el Papa agradeció asimismo la presentación de las actividades que desarrollan. Y subrayó en particular, la que coincide con el siglo y medio de su institución:

«Quiero decirles que aprecio mucho los encuentros de conocimiento y de cercanía que en este año – el 150 de fundación de la Acción Católica– están realizando con los ‘abuelos’ de la Asociación. Ésta es una cosa muy bella e importante, porque los ancianos son la memoria histórica de toda comunidad, un patrimonio de sabiduría y de fe que hay que escuchar, custodiar y valorizar».

El Niño Jesús está en los marginados que nadie quiere mirar y amar

El Santo Padre animó el camino de formación que cumplen, inspirado en la metáfora de detenerse fotografiando los momentos decisivos de la vida de Jesús, para intentar «parecerse a Él, que es su mejor y fiel amigo»:

«Contemplando la vida y misión de Jesús, comprendemos que Dios es Amor. Por ello, sean buenos ‘fotógrafos’, tanto de lo que hizo Jesús, como de la realidad que los rodea, con mirada atenta y vigilante. Tantas veces hay personas olvidadas: nadie las mira, nadie las quiere ver. Son los pobres, los débiles, relegados a los márgenes de la sociedad, porque se les considera como un problema. Sin embargo, son la imagen del Niño Jesús rechazado y que no encontró acogida en la ciudad de Belén, son la carne viva de Jesús que sufre y es crucificado».

Con su aliento a preguntarse a quién prestan más atención en la escuela y en su alrededor, el Papa Francisco reiteró su exhortación:

«He aquí cuáles son vuestras ‘periferias’: intenten enfocar sus cámaras en los compañeros y personas que nadie ve nunca y atrévanse a dar el primer paso para salir a su encuentro, regalarles un poco de vuestro tiempo, una sonrisa, un gesto de ternura.

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Misal

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Lectio Martes, 19 Marzo , 2019
José, esposo de María, la Madre de Jesús Mateo 1,16.18-21.24a

 

1. LECTIO a) Oración inicial:
Espíritu que aleteas sobre las aguas, calma en nosotros las disonancias, los flujos inquietos, el rumor de las palabras, los torbellinos de vanidad y haz surgir en el silencio la Palabra que nos recrea. Espíritu que en un suspiro susurras en nuestro espíritu el nombre del Padre, ven a reunir todos nuestros deseos, hazlos crecer en un haz de luz que sea la respuesta a tu luz, la Palabra del Nuevo Día. Espíritu de Dios, savia de amor del árbol inmenso sobre el que nos injertamos, que todos nuestros hermanos nos acompañen como un don, en el gran Cuerpo donde madura la Palabra de comunión. (Fr. Pierre-Yves de Taizé) b) Lectura del Evangelio: Mateo 1,16-24
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abrahán hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús. c) Un momento de silencio: para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. 2. MEDITATIO a) Clave de lectura: El pasaje del evangelio de hoy se toma del primer capítulo de Mateo que forma parte de la sección referente a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. El centro de todo el relato es la persona de Jesús a la que se suman todos los sucesos y las personas mencionadas en la narración.. Se debe tener presente que el Evangelio revela una teología de la historia de Jesús, por eso, al acercarnos a la Palabra de Dios debemos recoger el mensaje escondido bajo los velos de la historia sin perdernos, como sabiamente nos avisa San Pablo, “en las cuestiones tontas”, guardándonos “de las genealogías, de las cuestiones y de las discusiones en torno a la ley, porque son cosas inútiles y vanas”. (Tm 3:9) Efectivamente, este texto se conecta a la genealogía de Jesús, que Mateo compone con el intento de subrayar la sucesión dinástica de Jesús, el salvador de su pueblo (Mt 1:21). A Jesús le son otorgados todos los derechos hereditarios de la estirpe davídica, de “José, hijo de David” (Mt 1:20; Lc 2:4-5) su padre legal. Para el mundo bíblico y hebraico la paternidad legal bastaba para conferir todos los derechos de la estirpe en cuestión (cf.: la ley del levirato y de la adopción Dt 25:5 ss) Por esto, después del comienzo de la genealogía, a Jesús se le designa como “Cristo hijo de David” (Mt 1:1), esto es, el ungido del Señor hijo de David, con el cual se cumplirán todas las promesas de Dios a David su siervo (2Sam 7:1-16; 2Cr 7:18; 2 Cr 21:7; S 89:30). Por esto Mateo añade al relato de la genealogía y de la concepción de Jesús la profecía de Isaías: “Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había sido dicho por el Señor por medio del profeta: He aquí, que la virgen concebirá y parirá un hijo que será llamado Emmanuel, que significa Dios con nosotros” (Mt 1:21-23 + Is 7:14). Deteniéndonos, por decirlo así, en la realidad espiritual de la adopción, podemos referirnos al hecho de que el pueblo elegido posee “la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas” porque “ellos son Israelitas y poseen la adopción de hijos” (Rm 9:4). Pero también nosotros, el nuevo pueblo de Dios en Cristo, recibimos la adopción de hijos porque “cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a aquéllos que estaban bajo la ley, para que recibiésemos la adopción de hijos” (Mt 1.21), porque Él es el “Dios con nosotros” (Mt 1:23) que nos hace hijos adoptivos de Dios. Jesús nace de “María desposada con José” Mt 1:18a) que “se halló en cinta por obra del Espíritu Santo” (Mt 1:18b). Mateo no nos cuenta el relato de la anunciación como lo hace Lucas (Lc 1, 26-38), pero estructura la narración desde el punto de vista de la experiencia de José el hombre justo. La Biblia nos revela que Dios ama a sus justos. Pensamos en Noé “hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos” (Gén 6:9). O en Joás que “hizo lo que era recto a los ojos del Señor” (2Re 12:3). Una idea constante en la Biblia es el “sueño” como lugar privilegiado donde Dios da a conocer sus proyectos y planes, y algunas veces revela el futuro. Bien conocido son los sueños de Jacob en Betel (Gén 28: 10ss) y los de José su hijo, como también los del coopero y repostero prisioneros en Egipto con él, (Gén 37:5ss; Gén 40:5ss) y los sueños del Faraón que revelaron los futuros años de prosperidad y carestía (Gén 41:1ss). A José se le aparece “en sueños un ángel del Señor” (Mt 1.20) para revelarle el plan de Dios. En los evangelios de la infancia aparece a menudo el ángel del Señor como mensajero celestial (Mt 1:20.24; 2:13.19; Lc 1:11; 2:9) y también en otras ocasiones esta figura aparece para tranquilizar, revelar el proyecto de Dios, curar, liberar de la esclavitud (cf.: Mt 28:2; Jn 5:4; Act 5:19; 8:26; 12: 7.23). Muchas son las referencias al ángel del Señor también en el Antiguo Testamento, donde originariamente representaba al mismo Señor que cuida y protege a su pueblo siempre acompañándolo de cerca (cf.: Gén 16:7–16; 22:12; 24:7; Éx 3:2; Tb 5:4). b) Preguntas para orientar la meditación y actualización: • ¿Qué cosa te ha llamado más la atención en este pasaje evangélico? • En la clave de lectura hemos ofrecido bastante espacio para algunos términos: adopción, ángel, sueño, justo). ¿Qué sentimientos y pensamientos suscitan en tu corazón? ¿Qué importancia puede tener para tu camino de madurez espiritual? • ¿Qué piensa que pudiera ser el mensaje central del pasaje evangélico?

3. ORATIO a) Salmo 92 Es bueno dar gracias a Yahvé, cantar en tu honor, Altísimo, publicar tu amor por la mañana y tu fidelidad por las noches, con el arpa de diez cuerdas y la lira, acompañadas del rasgueo de la cítara. Pues con tus hechos, Yahvé, me alegras, ante las obras de tus manos grito: «¡Qué grandes son tus obras, Yahvé, y qué hondos tus pensamientos!» El hombre estúpido no entiende, el insensato no lo comprende. Aunque broten como hierba los malvados o florezcan todos los malhechores, acabarán destruidos para siempre; ¡pero tú eres eternamente excelso! Mira cómo perecen tus enemigos, se dispersan todos los malhechores. Pero me dotas de la fuerza del búfalo, aceite nuevo derramas sobre mí; veré la derrota del que me acecha, escucharé la caída de los malvados. El justo florece como la palma, crece como un cedro del Líbano. Plantados en la Casa de Yahvé, florecen en los atrios de nuestro Dios. Todavía en la vejez producen fruto, siguen llenos de frescura y lozanía, para anunciar lo recto que es Yahvé: «Roca mía, en quien no hay falsedad». b) Momentos dedicados al silencio orante

4. CONTEMPLATIO La contemplación cristiana del sueño de Dios, del plan que Dios realiza para la historia de la humanidad no produce alienación sino que nos tiene vigilantes y activas las conciencias y nos estimula para afrontar con valor y abnegación las responsabilidades que la vida nos depara.

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