Acción Católica

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En Salinas desde hace algunos años, se reúne periódicamente, un grupo de Acción Católica. Es un grupo, naturalmente, abierto, en el que puedes participar.

Nos reunimos en la Casa Rectoral, en jueves alternos, a las 7,30 P.M. A donde puedes acudir, si lo prefieres, y en principio de oyente. Para lo que, previamente debes de comunicarte con:

Juan Carlos Tovar. Tfono. 679 749 217; E-mail jctovarpotes@yahoo.es

Marifí: Tfono: 687915984; E-mail eusebioymarifi@telecable.es, también WhatsApp

La Acción Católica General es una asociación de laicos definida sobre la base de las cuatro notas del Concilio Vaticano II para la Acción Católica. Tiene como misión la evangelización de las personas y de las realidades en las que está inmersa la parroquia. Es, por tanto, una propuesta para los laicos y laicas de todas las edades (infancia, jóvenes y adultos), y para todas las parroquias y diócesis.

Es una asociación organizada en:

Tres sectores: Infancia, Jóvenes y Adultos.

Tres niveles: Parroquial, Diocesano y General.

El nuevo Proyecto de la Acción Católica General está construido sobre cuatro pilares: espiritualidad, misión, formación y organización.

PROYECTO DE LA AC

Espiritualidad

La espiritualidad de la ACG es la vivida desde nuestra condición de
ciudadanos del mundo y de miembros de la Iglesia. Ambas dimensiones, social y eclesial, vividas de forma armoniosa y complementaria.
Es una espiritualidad que desarrolla la
unión y equilibrio en la vida cotidiana de lo que cada persona cree, vive y celebra.


La espiritualidad y misión del consiliario en la Acción Católica General no es otra que la
espiritualidad y misión del presbítero dentro de la Iglesia.
Y puesto que la parroquia es la matriz y el centro de gravedad de la Acción Católica General, con razón
el párroco está llamado a ser “el consiliario habitual” de la Acción Católica General.

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Misión

La Acción Católica General es
diocesana: pertenece a la diócesis, recibe su vida de la diócesis y la devuelve al proyecto de la diócesis. La Acción Católica General tiene en la parroquia su espacio vital y propio, aportando a la parroquia dinamismo en la madurez y crecimiento de los laicos y de su responsabilidad y protagonismo. Y la dimensión misionera, que se ocupa de los alejados y de las personas en situaciones de pobreza y marginación.
De esta forma la parroquia desarrolla plenamente sus dos dimensiones, unidas en una sola tarea: la parroquia como comunidad parroquial en la que participan las personas que se reconocen como creyentes y la parroquia como territorio de misión evangelizadora, que permite una convocatoria explícita de los alejados y los no creyentes para anunciarles el Evangelio de Jesucristo.

La Acción Católica General se ofrece a las parroquias para impulsar un laicado maduro, consciente, evangelizador y misionero. Para impulsar la evangelización de los ámbitos en los que está inmersa la parroquia. Y para trabajar para la unidad de la comunidad parroquial y la corresponsabilidad de todos sus miembros.

Formación

El objetivo de la formación es
suscitar, promover y alimentar la comunión con Jesucristo. Su finalidad no es meramente la transmisión de una doctrina, sino que es poner a la persona no sólo en contacto, sino en comunión con Jesucristo, mediante el encuentro personal con Él.Los destinatarios de la formación son los niños, jóvenes y adultos de nuestras comunidades parroquiales, y entre ellos se encuentran los militantes de la ACG.El proceso formativo es para toda la vida, sin cortes. Es el mismo proceso para los tres sectores, con tres concreciones (itinerarios) adecuados pedagógicamente a la edad y maduración de las personas. Es un proceso permanente, gradual e integral, que impregna todas las dimensiones de la persona, toda su vida.
El proceso formativo de la Acción Católica General ofrece a toda la Iglesia una
propuesta formativa para todas las personas, no sólo para los miembros de la ACG.

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Organización

La organización es la expresión viva de la tercera nota de la AC:
“unidos a la manera de un cuerpo orgánico”. Unidos los miembros de la ACG entre sí, y unidos a la comunidad eclesial en los distintos ámbitos. La organización es expresión y cauce de la comunión eclesial.

La nueva propuesta de la Acción Católica General, uniendo en una sola realidad a personas de todas las edades, permite proponer un proyecto pastoral integral, que no es necesario desarrollar, porque ya se está viviendo. No es una idea a llevar a cabo; es una realidad.
Garantiza un proceso continuado para toda la vida, que puede comenzar con el primer anuncio de la fe y que durará toda la vida del creyente.
Una propuesta que tiene en
la parroquia su espacio natural en el que ser Iglesia. Una propuesta que favorece la corresponsabilidad de todos los miembros, sea cual sea su edad y condición.

El fin del movimiento Acción Católica General es la “evangelización de las personas y de los propios ámbitos en que está inmersa la parroquia”. Esto implica que son también fines del movimiento:

Impulsar un laicado maduro y consciente, evangelizador, misionero y militante.

Impulsar la evangelización de los ámbitos en los que está inmersa la parroquia.

Contribuir a la unidad de la comunidad parroquial en la misión y a la corresponsabilidad de todos sus miembros.

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Asimismo, como Movimiento de Acción Católica, y siguiendo la doctrina del Concilio Vaticano II, se rige por los siguientes principios:

Fin apostólico: Acción Católica General asume como propio “el fin apostólico de la Iglesia, es decir, la evangelización y santificación de todos los hombres y la formación cristiana de sus conciencias de tal manera que puedan imbuir del espíritu del evangelio las diversas comunidades y los diversos ambientes” (AA 20 a).

Dirección seglar: los seglares de Acción Católica General “aportan su experiencia y asumen resp

onsabilidad en la dirección de esta organización, en el examen diligente de las condiciones en que ha de ejercerse la acción pastoral de la Iglesia y en la elaboración y desarrollo del método de acción” (AA 20 b).

Organización: en el Movimiento Acción Católica General “los seglares trabajan unidos a la manera de un cuerpo orgánico de forma que se manifieste mejor la comunidad de la Iglesia y resulte más eficaz el apostolado” (AA 20 c).

Vinculación con la jerarquía: Acción Católica General desarrolla su misión en “directa cooperación con el apostolado jerárquico”, y actúan “bajo la dirección superior de la misma jerarquía” (AA 20).

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Día de Acción Católica y del Apostolado Seglar: 15 de Mayo de 2016. Domingo de Pentecostés.

El próximo domingo 15 de Mayo de 2016 coincidiendo con la celebración del Domingo de Pentecostés, se celebra el  Día de Acción Católica y del Apostolado Seglar , y bajo el lema de “Testigos de la Misericordia”.

Con tal motivo el sábado 14 de mayo, en el Seminario Metropolitano de Oviedo tendrá lugar la Preparación y Vigilia de Pentecostés de Acción Católica a partir de las 17.00 horas.

En los archivos adjuntos puedes ver en detalle el programa de actos, horarios y demás  información al respecto.

Decargar archivo:  Díptico Dia AC 2016

http://www.conferenciaepiscopal.es/15932-2/

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Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2016

El día 15 de mayo de 2016 se celebra la Solemnidad de Pentecostés y día de la Acción Católica y Apostolado Seglar. Bajo el lema “Laicos, testigos de la misericordia” la Jornada invita a inspirarnos durante este Año Santo en la bienaventuranza “Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mt. 5,7). Llevar nosotros la misericordia de Dios a través de un compromiso de vida, que es testimonio de nuestra fe en Cristo.

-Laicos, testigos de la misericordia.–15 de mayo de 2016.-

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Esta semana nos hemos acercado a la realidad de la Acción Católica General en nuestra diócesis. Así habla sobre ella su Consiliario, el sacerdote Juan Hevia Fisas.

Una realidad esperanzadora.

Hevia Fisas

Escribe Juan Hevia Fisas, Consiliario diocesano de Acción Católica General

La Acción Católica General, heredera de una ya larga historia, nace como tal en el verano de 2009 con la clara vocación de colaborar en la misión de la Iglesia: la evangelización en el mundo y la sociedad actual, es decir, la misión de anunciar a Jesucristo a todas las personas, de colaborar en la maduración de la fe cristiana de aquellos que dan sus primeros pasos en la Iglesia, de establecer en todas las parroquias una propuesta estable de apostolado asociado para que la acción evangelizadora de los laicos sea más eficaz y se realice en un clima de comunión y celo apostólico.

Es una propuesta firme y seria para todos los cristianos de nuestras comunidades parroquiales, para los laicos normales y habituales de nuestras parroquias y diócesis. En las parroquias nos podemos encontrar con laicos bautizados pero que no han descubierto en toda su profundidad lo que es ser cristianos adultos en la fe y corresponsables en la misión. Es, por tanto, una propuesta para los laicos de todas las edades y para todas las parroquias y diócesis: la ACG acompaña “para” las comunidades parroquiales y para la diócesis, y por tanto lo hace en “estrecha relación” con los sacerdotes y el Obispo diocesano.
¿Cuál es el papel del Consiliario? Respondería a través de otra pregunta: ¿cuál es el papel del sacerdote diocesano?… pues el mismo, ni más ni menos. Si la ACG es la forma habitual de los laicos de las parroquias y de la diócesis, lo normal, es que el consiliario que acompañe esta realidad laical lo haga con la espiritualidad que le es propia al presbítero secular, sin necesidad de más añadiduras. Si la diocesaneidad es una dimensión esencial y constitutiva de la ACG, lo lógico es que esa misma dimensión se reclame a quienes, desde su ser ministros ordenados, están llamados a acompañar a la ACG; simplemente porque esa dimensión le es propia al sacerdote diocesano.
La ACG nace en la misma matriz y seno que el sacerdote diocesano, criada para apostar por el fin general de la Iglesia diocesana, en estrecha colaboración y relación con el Obispo diocesano; por tanto el sacerdote consiliario es el sacerdote párroco o vicario parroquial normal de cualquier parroquia normal de cualquier diócesis.
Mi papel como Consiliario diocesano conlleva además el acompañamiento de la Comisión Diocesana de la ACG y de los sacerdotes consiliarios de las distintas parroquias en las que está inserta la ACG en nuestra diócesis, así como participar de los diferentes encuentros y actividades que se organizan tanto en el nivel diocesano como en el general.
Situación actual de la ACG en la diócesis, hoy: esperanzadora. La ACG está presente en unas 14 o 15 parroquias repartidas por distintas zonas de la diócesis. En unas parroquias con mayor presencia y en otras con menos. En este presente curso pastoral una parroquia, la que debe de tener en estos momentos casi el mayor número de niños en catequesis, ha empezado a trabajar con los materiales que la ACG ha puesto al servicio de toda la Iglesia desarrollando los contenidos del reciente catecismo “Jesús es el Señor”; lo han decidido así porque han asumido, sin prejuicios de ningún tipo, que lo que ofrece la ACG es perfectamente válido y necesario para la evangelización hoy. Por tanto, es una situación esperanzadora.
Asimismo la tarea llevada a cabo desde hace años en el sector de infancia y el testimonio de los que componen el sector de adultos, desde hace ya muchos años, va dando frutos generosos en la permanencia y maduración en los procesos de fe como se manifiesta en un importante número de grupos de jóvenes.

Iglesia en Asturias Noviembre de 2016.

Acción Católica General: una propuesta para los laicos

 

Javier Martínez Fernández, de 43 años y padre de tres hijos, es, desde el pasado mes de septiembre, el nuevo presidente de la Acción Católica General en la diócesis. Fisioterapeuta de profesión, es uno de los ejemplos de niños que conocieron la AC con tan sólo 8 años, en la parroquia de La Purísima del Nuevo Gijón. Desde entonces, su vida ha estado ligada a esta asociación, una relación que tan sólo interrumpió durante dos años por una estancia laboral en Mallorca. Aquello le supuso “una oportunidad” –reconoce– para descubrir la Iglesia desde otro punto de vista, colaborando con la Pastoral Juvenil y formando parte del Sínodo que en aquellos años se celebraba en la diócesis.

Actualmente, Javier vive su fe dentro de un grupo de vida de adultos en la parroquia de San José de Gijón, la ciudad donde más arraigada se encuentra la Acción Católica en la diócesis –hay presencia en otras poblaciones, como Oviedo y Avilés, y en menor medida en localidades como Cartavio, Luarca, Llanes, Blimea o Mieres–. Su pertenencia a la Acción Católica como un elemento fijo a lo largo de su vida lo considera “algo natural”: “me permite ir creciendo como cristiano a lo largo de los años, y todo ello dentro de un mismo grupo, que acaba siendo para ti como una familia, lo cual te permite hacer un camino más rico”, señala. Es para él un compromiso “muy coherente” porque le ayuda “a madurar como cristiano y también a transmitirlo a los demás, en consonancia con el fin de la Iglesia, que es evangelizar dentro del ambiente que le toca a cada uno. Yo personalmente me siento un privilegiado –señala– porque el ámbito de la salud en el que trabajo favorece el acompañamiento a las personas”.
En la diócesis pertenecen a la Acción Católica General unas 300 personas, de las cuales la mitad aproximadamente son niños, y la otra mitad se divide, casi al 50%, entre jóvenes y adultos. El trabajo y la formación tienen a la Iglesia como referencia fundamental: “La AC es la herramienta de la que se dota la Iglesia para permitir la maduración en la fe de los laicos. Es como el cauce por el que cualquier laico puede participar de una organización con un proyecto que le permite vivir su fe de forma progresiva, de una manera integral y a lo largo de toda su vida”. Así define la AC su nuevo presidente diocesano, y recuerda que “no tiene ningún carisma específico”, es como la “marca blanca” de la Iglesia, que trabaja, además, con unas herramientras que se han probado durante muchos años y que suponen una gran riqueza para la Iglesia, como es el  “ver, juzgar, actuar”, así como la “revisión de vida”, o los “itinerarios de formación”.
Muchos conocen la AC desde niños, y comienzan a formar parte de ella en sus propias parroquias. Un proceso por el que el niño “integra de manera natural ese proceso del ver, juzgar y actuar, generalmente a través del juego, permitiéndoles descubrir valores, saber lo que Jesús nos dice a través de una realidad concreta que vemos, y conocer qué podemos hacer nosotros respecto a ella”.
La AC tiene una larga historia, con un período de crisis importante a mediados del siglo XX. Sin embargo, “hoy el proyecto que se plantea en la ACG supera esa imagen antigua. En la actualidad está muy clara la cuarta nota –asegura  el Presidente– del especial acompañamiento de la jerarquía eclesial, y el servicio que la AC tiene que dar a la Iglesia, con su mismo objetivo: la evangelización”.
Una historia –explica Javier– “llena de luces y sombras”, afirma, pero actualmente “muy ilusionante”, donde “damos un paso al frente y ofrecemos un proyecto nuevo y muy coherente con el momento y las necesidades actuales de la Iglesia, una Iglesia misionera, o como dice el Papa, “en salida”.

Iglesia en Asturias noviembre 2016.

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 Misal

 

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AdvientoEspera_171115.jpgINICIAMOS EL AÑO LITÚRGICO – Ciclo B –

 

 

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Lectio: Domingo, 17 Diciembre, 2017
Juan Bautista señala a Jesús como Mesías Humildad es saberse situar en el terreno de la propia identidad Juan 1,6-8.19-28

1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Tí, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. Lectura
a) Una clave de lectura:

La liturgia de este tercer domingo de Adviento nos coloca delante de los ojos la figura de Juan el Bautista y describe el lugar que él ocupa en el plan de Dios. Así, nos ayuda a encontrar nuestro lugar y nos prepara para la fiesta de Navidad. Juan el Bautista fue grande, muy grande. Fue un profeta con muchos discípulos y un protagonismo popular. Jesús lo definió como el más grande entre los nacidos de mujer. Y no obstante, según Jesús, el más pequeño en el Reino es más grande que Juan. (Mt 11,11). Juan sabía esto. Alabado por los otros, no se alababa por cuenta propia. Después que Jesús comenzó a anunciar el Reino de Dios, él supo cederle el puesto. Sus discípulos, al contrario, no tuvieron su grandeza de alma. Se sintieron envidiosos. Juan les ayudó a superar el problema. De hecho no es fácil ceder el puesto y la guía a otros y colaborar con ellos para que puedan realizar su propia misión.
b) Una división del texto para ayudar en la lectura:

Jn 1,6-8: El puesto de Juan dentro del plan de Dios: dar testimonio de la luz Jn 1,19-21: El testimonio negativo de Juan sobre sí mismo: él no es lo que los demás piensan de él. Jn 1,22-24: El testimonio positivo de Juan sobre sí mismo: él prepara el camino del Señor Jn 1, 25-28: El significado del bautismo de Juan: prepara la venida de Alguien más grande que vendrá después.
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c) El texto:

6-8: Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 19-21: Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?» Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo.» Y le preguntaron: «¿Qué pues?; ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy».» – «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.» 22-24: Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?» Dijo él: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías». Habían sido enviados por los fariseos. 25-28: Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.» Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
a) ¿Qué punto te ha llamado más la atención y te ha gustado más en la conducta de Juan Bautista? b) Tres veces se define Juan Bautista con definiciones negativas: no soy el Mesías, no soy Elías, no soy el Profeta. Estas tres negaciones ¿qué afirman sobre la persona de Juan? c) Usando una frase del Antiguo Testamento para decir lo que él es, Juan desvía la atención de sí mismo sobre Jesús. ¿Qué nos dice esto acerca de Juan y de Jesús? d) ¿Qué afirma Juan sobre el bautismo? ¿Cómo se distingue el bautismo de Juan del bautismo de Jesús? e) ¿Por qué Jesús nunca dice que Juan es el más grande, sino que el más pequeño del Reino es más grande que él? f) ¿Cómo puede todo esto ayudarnos a celebrar la Navidad?
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5. Una clave de lectura
para aquéllos que quieran profundizar más en el tema.
 El contexto en el que Juan Bautista aparece en el Evangelio de Juan
* El Evangelio de Juan fue escrito al final del primer siglo. En aquel tiempo, tanto en Palestina como en toda el Asia Menor, dondequiera que hubiese una comunidad de judíos, había también personas que habían tenido contacto con Juan el Bautista o que habían sido bautizados por él (At 19,3). Visto desde fuera, el movimiento era muy semejante al de Jesús. Los dos anunciaban la llegada del reino (Mt 3,1-2) y ambos exigían la conversión (Mt 4,17). Podría haber habido una cierta similitud entre los seguidores de Juan y los de Jesús. Por esto la respuesta de Juan respecto a Jesús valía no sólo para los enviados de los sacerdotes y los fariseos del tiempo de Jesús, sino también para las comunidades cristianas del final del primer siglo. De hecho, todos los cuatro evangelistas se preocupan de referir las palabras de Juan Bautista que afirma que él no es el Mesías (Mt 3,3.11; Mc 1,2.7; Lc 3,4.16; Jn 1,19-23.30; 3,28-30).
 Comentario a los testimonios de Juan
* Juan 1,6-8: El puesto de Juan en el plan de Dios; dar testimonio de la luz. El Prólogo del cuarto Evangelio afirma que la Palabra viva de Dios está presente en todas las cosas y brilla en las tinieblas como una luz para cada hombre. Las tinieblas intentan apagarla, pero no lo consiguen (Jn 1,15). Ninguno consigue esconderla, porque no podemos vivir sin Dios por mucho tiempo. La búsqueda de Dios, siempre de nuevo, renace en el corazón humano. Juan Bautista viene para ayudar al pueblo a descubrir esta presencia luminosa de la Palabra de Dios en la vida. Su testimonio fue tan importante, que muchas gentes pensaban que él era el Cristo (Mesías) (At 19,3; Jn 1,20). Por esto el Prólogo aclara: “Juan no era la luz. Vino para dar testimonio de la Luz”
* Juan 1,19-21: El testimonio negativo de Juan sobre sí mismo: él no es lo que los otros piensan de él. Los judíos envían sacerdotes y fariseos para saber quién es este Juan que bautizaba al pueblo en el desierto y que atraía a tantas gentes de todas partes. Y enviaron para preguntarle: “¿Quién eres?” La respuesta de Juan es curiosa. En vez de decir quién es, responde lo que no es:” ¡No soy el Mesías!” Añade después otras dos respuestas negativas: él no es ni Elías, ni el Profeta. Se trata de aspectos diferentes de la misma esperanza mesiánica. En los tiempos mesiánicos, Elías debería volver para llevar el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres. O sea, habría regresado para restaurar la convivencia humana (Ml 3,23-24; Si 48,10). El profeta anunciado para llevar en el futuro a buen término la obra iniciada por Moisés, era visto por el pueblo como el Mesías esperado (DT 18,15). Juan rechaza estos títulos mesiánicos, porque no era él el Mesías. Sin embargo, más adelante, será el mismo Jesús quien diga que Juan era Elías (Mt 17,12-13) ¿Cómo explicar esta afirmación? El hecho es que existían muchas versiones sobre la misión de Elías. Algunos decían que el Mesías sería como un nuevo Elías. En este sentido Juan no era Elías. Otros decían que la misión de Elías era sólo la de preparar
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la venida del Mesías. En este sentido Juan era Elías. En este diálogo entre Juan y los fariseos y sacerdotes aparece la catequesis de las comunidades del final del primer siglo. Las preguntas de los fariseos y sacerdotes sobre el significado de Juan Bautista dentro del plan de Dios eran también las preguntas de las comunidades. Así, las respuestas de Jesús, recogidas por el evangelista, servían también para las comunidades.
* Juan 1,22-24: Los testimonios positivos de Juan: él es sólo uno que prepara el camino “Pues ¿por qué bautizas sino eres el Mesías ni Elías ni el profeta?” Los enviados de los sacerdotes y fariseos querían una respuesta clara, porque debían dar cuenta a los que les habían encargado interrogar a Juan. Para ellos no bastaba saber lo que Juan no era. Querían saber quién es él y que cosa significa dentro del plan de Dios. La respuesta de Juan es una frase tomada del profeta Isaías, frase muy usada, que aparece en los cuatro evangelios: “Soy la voz del que clama en el desierto. Enderezad los caminos del Señor” (Mt 3,3; Mc 1,3; Lc 3,4; Jn 1,23). En este uso del Antiguo Testamento aparece la mística que animaba la lectura que los primeros cristianos hacían de la Sagrada Escritura. Ellos buscaban dentro de las palabras, no tanto los argumentos para probar afirmaciones, sino mucho más para verbalizar y aclarar para ellos mismos y para los otros la novedad de la experiencia que tenían de Dios en Jesús (cfr Tim 3, 15-17).
* Juan 1, 25-28: Significado del bautismo y de la persona de Juan En las comunidades cristianas del final del siglo primero había personas que conocían sólo el bautismo de Juan (At 18,25; 19,3). Entrando en contacto con otros cristianos que habían sido bautizados en el bautismo de Jesús, ellos querían saber cuál era el significado del bautismo de Juan. En aquel tiempo existían muchas clases de bautismos. El bautismo era una forma con la cual la persona se comprometía con un determinado mensaje. Quien aceptaba el mensaje estaba invitado a confirmar su decisión a través de un bautismo (ablución, purificación o baño). Por ejemplo, con el bautismo de Juan la persona se vinculaba al mensaje anunciado por Juan. Con el bautismo de Jesús, la persona se vinculaba con el mensaje de Jesús que les comunicaba el don del Espíritu (At 10,44-48; 19,5-6). En medio de vosotros está uno a quien no conocéis. Esta afirmación de Juan Bautista se refiere a Jesús, presente en la muchedumbre. En el tiempo en el que Juan escribía su evangelio, Jesús seguía estando presente en las comunidades y en las personas, sobre todo en los pobres con los cuales se identificaba. Hoy Él está en medio de nosotros y también hoy, muchas veces, nosotros no lo conocemos.
 Ampliando las informaciones del evangelio de Juan sobre Juan Bautista
* Juan Bautista en el evangelio de Juan Juan Bautista provocó un movimiento popular muy grande. El mismo Jesús se adhirió a su movimiento y se hizo bautizar por él en el río Jordán. También después de la muerte, Juan Bautista seguía ejercitando una gran atracción e influencia, tanto entre los judíos como entre los cristianos que provenían del judaísmo (At 19,1-7). Las informaciones sobre Juan Bautista conservadas en el cuarto evangelio (Jn 1,6-8;.15. 1936; Jn 3,22-30), son las siguientes:
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1) Juan viene para dar testimonio de la luz (1,6-8). 2) Jesús viene después de Juan y también es discípulo de Juan. No obstante esto, Él es más importante que Juan, porque existía antes que Juan: “El que viene detrás de mí, ha pasado delante de mí, porque era primero que yo” (Jn 1,15-30). Jesús es la Palabra creadora que estaba junto al Padre desde la creación (Jn 1,3. 3). Juan confesó abiertamente: “Yo no soy el Cristo. No soy Elías. No soy el profeta que espera el pueblo. Soy sólo uno que clama en el desierto, enderezad el camino del Señor (Jn 1,19-23). 4) De frente a Jesús, Juan se considera indigno de desatar la correa de su zapato y dice: “Él debe crecer y yo disminuir” (Jn 1,27; 3,30). 5) Con respecto a Jesús él declaró al pueblo: “He visto descender el Espíritu Santo del cielo como una paloma y posarse sobre Él: Ese es el que bautiza en el Espíritu Santo” (Jn 1,32-33). 6) Juan señala a Jesús como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1,2936), el amado de Dios (Jn 1,34).
* Galería de encuentros en el Evangelio de Juan En el Evangelio de Juan, se narran con muchos detalles varios encuentros que Jesús tuvo con las personas a lo largo de toda su vida itinerante por la Palestina con los primeros discípulos (Jn 1,35-51), con Nicodemos (Jn 3,1-13); 4,14; 7,50-52; 19,39), con Juan Bautista (Jn 3, 22-36), con la samaritana (Jn 4,1-42), con el paralítico (Jn 118), con la mujer que estaba ya para ser apedreada (Jn 8,1-11), con Marta y María (Jn 11,17-37). Estos y otros encuentros son como los cuadros, colocados sobre la pared de una Galería de arte. Ellos revelan a los ojos atentos de quien sabe apreciar algo más de aquello que está sobre el detalle, a saber la identidad de Jesús. Al mismo tiempo, muestran las características de las comunidades que creían en Jesús y daban testimonio de su presencia. Son como espejos que ayudan a descubrir lo que sucede dentro de nosotros cuando nos encontramos con Jesús. El espejo del encuentro de Jesús con Juan Bautista, que meditamos en este domingo de Adviento, nos ayuda a prepararnos para el encuentro con Jesús en la próxima fiesta de Navidad.
6. Salmo 131

Abandono filial

Mi corazón, Yahvé, no es engreído, ni son mis ojos altaneros. No doy vía libre a la grandeza, ni a prodigios que me superan.
No, me mantengo en paz y silencio, como niño en el regazo materno.
¡Mi deseo no supera al de un niño! ¡Espera, Israel, en Yahvé desde ahora y por siempre!
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7. Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén
 

Lectio: Lunes, 18 Diciembre, 2017

 

1) Oración inicial
Concede, Señor, a los que vivimos oprimidos por la antigua esclavitud del pecado, ser liberados por el nuevo y esperado nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina ….

2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 1,18-24 El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.

3) Reflexión
• En el Evangelio de Lucas, la historia de la infancia de Jesús (capítulos 1 y 2 de Lucas) está centrada entorno a la persona de María. Aquí en el Evangelio de Mateo, la infancia de Jesús (capítulos 1 y 2 de Mateo) está centrada alrededor de la persona de Josés, el prometido esposo de María. José era de la descendencia de David. A través de él Jesús pertenece a la raza de David. Así, en Jerusalén, se realizan las promesas hechas por Dios a David y a su descendencia. • Como vimos en el evangelio de ayer, en la cuatro mujeres compañeras de María, en la genealogía de Jesús, había algo anormal que no estaba de acuerdo con las normas de la ley: Tamar, Raab, Ruth y Betsabé. El evangelio de hoy nos muestra que también en María había algo anormal, contrario a las leyes de la época. A los ojos del pueblo de Nazaret, ella se preentó embarazada antes de convivir con José. Ni la gente, ni José, su futuro marido, sabían el origen de su embarazo. Si José hubiese sido justo según la
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justicia de los escribas y de los fariseos, hubiera tenido que denunciar a María, y la pena para ella hubiera sido la muerte por apedreamiento. • José era justo, ¡sí!, pero su justicia era diferente. Ya antes é practicaba aquello que Jesús enseñaría más tarde: “Si su justicia no supera la justicia de los escribas y de los fariseos, no entraren en el Reino de los Cielos” (Mt 5,20). Por ello José, sin comprender los hechos, decide despedirla en secreto. • En la Biblia, el descubrimiento del llamado de Dios en los hechos acontece de distintas formas. Por ejemplo, rumiando los hechos (Lc 2,19.51), a través de la meditación de la Biblia (At 15,15-19; 17,2-3), a través de los ángeles (la palabra ángel significa mensajero), che ayudan a descubrir el significado de los hechos (Mt 28,5-7). José llegó a percibir el significado de lo que estaba ocurriendo a María a través de un sueño. En el sueño un ángel se sirvió de la Biblia para aclarar el origen del embarazo de María. Venía de la acción del Espíritu de Dios. • Cuando para María todo fue claro, ella exclamó: “ìHe aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra!” Cuando para José todo fue claro, tomó a María como su esposa, y fueron a vivir juntos. Gracias a la justicia de José, María no fue apedreada y Jesús siguió viviendo en su seno.

4) Para la reflexión personal
• A los ojos de los escribas, la justicia de José sería una desobediencia. ¿Hay en esto un mensaje para nosotros? • ¿Cómo descubre el llamado de la Palabra de Dios en los hechos de tu vida?

5) Oración final
Pues librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara; se apiadará del débil y del pobre, salvará la vida de los pobres. (Sal 72.12-13)

Lectio: Martes, 19 Diciembre, 2017
Miércoles – Tercera semana de Adviento

1) Oración inicial
Dios y Señor nuestro, que en el parto de la Virgen María has querido revelar al mundo entero el esplendor de tu gloria: asístenos con tu gracia, para que proclamemos con fe integra y celebremos con piedad sincera el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo. Que vive y reina ….
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2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 1,5-25 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad. Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el grupo de su turno, le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se sobresaltó, y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y convertirá al Señor su Dios a muchos de los hijos de Israel e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.» Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer de avanzada edad.» El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Mira, por no haber creído mis palabras, que se cumplirán a su tiempo, vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas.» El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de que se demorara tanto en el Santuario. Cuando salió no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablaba por señas y permaneció mudo. Una vez cumplidos los días de su servicio se fue a su casa. Días después, concibió su mujer Isabel y estuvo durante cinco meses recluida diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre la gente.»

3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos habla de la visita del ángel Gabriel a Zacarías (Lc 1,5-25). El evangelio de mañana nos habla de la visita del mismo ángel Gabriel a María (Lc 1,2638). Lucas coloca las dos visitas la una al lado de la otra, para que nosotros, leyendo los dos textos con atención, percibamos las pequeñas y significativas diferencias entre las dos visitas, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Trata de descubrir las diferencias entre las visitas del ángel Gabriel a Zacarías y a María por medio de las siguientes preguntas: ¿Dónde aparece el ángel? ¿A quién aparece? ¿Cuál es el anuncio? ¿Cuál es la respuesta? ¿Cuál es la reacción de la persona visitada después e la visita? Etc. • El primer mensaje del ángel de Dios a Zacarías es: “¡No temas!” Hasta hoy, Dios sigue causando miedo a mucho gente y hasta hoy el mensaje sigue siendo válido: “¡No temas!” Inmediatamente después, el ángel dice: “¡Tu oración ha sido escuchada!” En la vida, ¡todo es fruto de oración! • Zacarías representa el Antiguo Testamento. El cree, pero su fe es débil. Después de la visita, se queda mudo, incapaz de comunicar con los demás. La economía anterior,
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revelada en Zacarías, estaba en el final de sus capacidades, había agotado sus recursos. La nueva economía de Dios estaba por llegar en María. • En el anuncio del ángel aparece la importancia de la misión del niño que va a nacer y cuyo nombre será Juan: “No beberá vino ni licor, y estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre”, esto es, Juan será una persona enteramente consagrada a Dios y a su misión.“Por él muchos hijos de Israel volverán al Señor su Dios, pues el abrirá el camino al Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías para reconciliar a los padres con los hijos. Hará que los rebeldes vuelvan a la sabiduría de los buenos, con el fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”, esto es, en el niño Juan acontecerá el esperado retorno del profeta Elías que vendrá a realizar la reconstrucción de la vida comunitaria: reconciliar a los padres con los hijos y hacer que los rebeldes vuelvan a la sabiduría de los buenos. • De hecho, la misión de Juan fue muy importante. Para la gente él era un profeta (Mc 11,32). Muchos años después, en Efeso, Pablo encontró a personas que habían sido bautizadas en el bautismo de Juan (Hec 19,3) • Cuando Isabel, siendo ya vieja, concibe y queda embarazada, se escondió por cinco meses. Por el contrario, María en vez de esconderse salió de su casa, para servir.

4) Para la reflexión personal
• ¿Qué te llama más la atención en esta visita del ángel Gabriel a Zacarías? • Convertir el corazón de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres, esto es, reconstruir el tejido de relaciones humanas en la base y rehacer la vida en comunidad. Esta es la misión de Juan. Fue también la misión de Jesús y sigue siendo hoy la misión más importante. ¿Cómo contribuyo en esta misión?

5) Oración final
Pues tú eres mi esperanza, Señor, mi confianza desde joven, Yahvé. En ti busco apoyo desde el vientre, eres mi fuerza desde el seno materno. (Sal 71,5-6)

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