Misa del Catecismo. Domingo 12 mayo 2019.

Evangelio
Evangelio según san Juan (10,27-30), del domingo, 12 de mayo de 2019
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Lectura del santo evangelio según san Juan (10,27-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

Palabra del Señor

Domingo de la Misericordia: Misa del Catecismo Parroquia de Salinas. 28 abril 2019.

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados! quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor

Misa del Catecisco: Domingo de Ramos. 14 abril de 2019.

xto del Evangelio (Lc 22,14—23,56): Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos, y les dijo: «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios».

Misa del Catecismo Dominical. Salinas 7 marzo 2019.

Si una maravilla era el evangelio del domingo pasado, el hijo prodigo, no lo es menos el de hoy, la mujer adultera. Estamos ya en el ultimo domingo de Cuaresma, Jesús va camino de Jerusalén y una vez mas nos enseña un nuevo estilo de vida, perdonar siempre, ayudar y animar al que sufre, ya sea material o espiritualmente. D. Agustín en su homilía de hoy saca a un personaje que llama “el mochilero”, un niño portando una mochila a la que otros niños van pegando carteles con mensajes peyorativos e hirientes, “eres un tonto, fracasado”y tienes que repetir”, “fumas y hueles mal, lávate ”, “borracho, dormirás en los cajeros” etc, pero de repente aparece la figura de Jesús y cambia todos los mensajes hirientes por otros de animo, “eres genial y vales mucho”, “todos cometemos errores”, “dame la mochila y empieza de nuevo”,“confía en mi”. Pues así es Jesús, perdonando siempre y animando a ser mejores como hizo hoy con la mujer adultera. Que gran lección para nosotros que enseguida colgamos etiquetas, estigmas y censuras contra los demás. Que vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro. Así pues, sigamos alimentando nuestros espíritu con el mensaje de amor y perdón de Jesús y preparemos el fin de la cuaresma pensando en el mayor y mas importante suceso de la historia de la humanidad, la Resurrección del Maestro.sigamos alimentando nuestros espíritu con el mensaje de amor y perdón de Jesús y preparemos el fin de la cuaresma pensando en el mayor y mas importante suceso de la historia de la humanidad, la Resurrección del Maestro.sigamos alimentando nuestros espíritu con el mensaje de amor y perdón de Jesús y preparemos el fin de la cuaresma pensando en el mayor y mas importante suceso de la historia de la humanidad, la Resurrección del Maestro.

Misa del Catecismo. 4º Domingo de Cuaresma – 31 marzo 2019.

Evangelio
Evangelio según san Lucas (15, 1-3.11-32), del domingo, 31 de marzo de 2019
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Lectura del santo evangelio según san Lucas (15, 1-3.11-32):

En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
– «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola:
– «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.”
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo,se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros. ”
Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, ”
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.”
El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.”
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”».

Palabra del Señor

Misa Dominical del Catecismo. 24 marzo 2019.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?” Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.»

Palabra del Señor

Misa del Catecismo, 17 marzo 2019.

Hoy 2º domingo de Cuaresma y un evangelio precioso, La Transfiguración y empieza D. Agustín preguntando a los niños si han subido alguna vez a una montaña, como hace Jesús hoy, en compañía de Pedro, Santiago y Juan, me atrevo a decir que fueron los privilegiados por que vieron el cielo, pudieron contemplar la Divinidad de Jesús, un anticipo de lo que nos espera. Jesús gusta de subir a la montaña a orar, allí se respira mejor, el aire es mas puro y nos acompaña el silencio, con lo cual orar es mas fácil, recogerse en uno mismo, meditar en medio de la naturaleza, muestra de la obra de Dios y su creación. Si oramos con recogimiento nos acercamos a Dios y si nos llenamos de Él nos encontraremos a gusto, como hoy sus discípulos así se encontraban y por eso Pedro le dice, “Maestro, que bien se está aquí, hagamos tres tiendas …”. Así pues, en esta Cuaresma oremos y como un globo necesita el helio para subir, llenémonos nosotros de Dios aislándonos de tanto ruido como nos rodea, cultivemos nuestro espíritu y subiremos hasta sentir Su presencia en nuestro interior.