Arzobispado de Oviedo: Instituido el catecumenado de adultos.

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Instituido el catecumenado de adultos

El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, ha firmado el decreto del Catecumenado de Adultos para la diócesis, poniendo así en marcha y de manera oficial en Asturias esta institución específica, que dependerá del propio Arzobispo.

El decreto en sí asume los itinerarios y los contenidos establecidos para el proceso de acompañamiento y crecimiento en la fe de las personas, mayores de 18 años, que deseen voluntariamente recibir los sacramentos de iniciación cristiana.

Ellos son los destinatarios: personas que no están bautizadas y desean formar parte de la comunidad cristiana, o personas que, si bien están bautizadas, no terminaron esos procesos de iniciación cristiana, como la Primera Comunión o la Confirmación. También este catecumenado de adultos está pensado para personas que han estado alejadas de la Iglesia y quieren recuperar su fe o reintegrarse en la comunidad.

Se trata de un proceso que se ha llevado a cabo entre las Delegaciones episcopales de Catequesis y de Cultura y Nueva Evangelización, y que en la práctica además puede servir para reforzar algunos aspectos sobre los que es frecuente que haya dudas, como pueden ser la condición de los padrinos de bautismo, o las condiciones que deben tener los novios para casarse. “En realidad son aspectos que nunca fueron abolidos, aunque en la práctica haya parecido lo contrario –señala Juan José Llamedo, Delegado Episcopal de Catequesis–. Y es que los padrinos de bautismo tienen que ser mayores de 16 años y haber concluido los procesos de iniciación cristiana, es decir, estar bautizados, tener la Primera Comunión y la Confirmación, y de la misma manera los novios, para contraer el sacramento del Matrimonio, también se les pide que estén confirmados”. Una condición, esta última, que sólo sería revocable en el caso de que una circunstancia externa lo hubiera impedido.

Al dar este paso, desde la diócesis se pretende responder a una necesidad no precisamente de antes de ayer. “En realidad es algo que la Iglesia pide desde el año 1972, cuando se restaura el RICA –Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos– el antiguo sistema de catequesis que había en la Iglesia hasta el siglo XIX”, explica Juan José Llamedo. “Durante un tiempo éste ha convivido junto con el sistema tradicional de catequesis, más enfocada a los niños. Sin embargo, el proceso de secularización creciente ha llevado a mucha gente a alejarse de la Iglesia y a encontrarnos con muchos niños, jóvenes y adultos que no están bautizados, y que, con el tiempo, algunos solicitan formar parte de la Iglesia”.

El catecumenado de adultos es una realidad floreciente en muchos países de Europa. Las dicectrices en España comenzaron a difundirse desde la Conferencia Episcopal en los años 80, y en las diócesis ha ido surgiendo en función de la demanda. “En Asturias somos conscientes de que era ya una necesidad, pues cada vez hay más casos y situaciones de adultos que requieren ser atendidas de una manera especial. Y es que estamos hablando de un proceso de acompañamiento en la fe para adultos, no para niños”.

Desde hace unos meses, varios grupos de adultos se preparan para formar parte de la comunidad cristiana en distintos puntos de Asturias. “Actualmente hay un grupo de unas 17 personas en Oviedo, 18 en Gijón, 6 en la zona de Siero y hay un grupo más formándose y que todavía no tiene una sede concreta”, explica el Delegado episcopal de Catequesis.

Tal y como ha regulado el Arzobispo, en cada arciprestazgo habrá un sacerdote y un catequista encargados de animar y acompañar a los grupos de adultos. Las Delegaciones de Catequesis, Liturgia y Nueva Evangelización coordinarán todo el proceso, y el propio Arzobispo será quien dirija los principales momentos, como el momento de la acogida “algo importante, puesto que el catecumenado tiene la peculiaridad de que subraya que somos una comunidad cristiana viva y plural donde acogemos a la gente. Por esto, la figura del obispo es la que tiene, como sucesor de los apóstoles, la máxima representatividad”.

Por esto también será la Catedral el lugar propio para el catecumenado, aunque como “la realidad de Asturias es tan compleja, la hemos dividido en arciprestazgos”, señala el Delegado de Catequesis, aunque “sí que habrá momentos que se harán en la Catedral con la presencia del Arzobispo o de la persona que él designe”. Además, las fechas tienen su propio significado e importancia en este proceso. “El primer domingo de Adviento se inicia el proceso y más o menos éste viene a durar un año litúrgico y medio, de manera que en la Pascua del año siguiente, si todo ha sido normal, se recibirían los sacramentos de iniciación cristiana”, señala Llamedo. Un proceso sencillo que comenzaría simplemente acercándose al propio párroco para indicar que se está interesado en comenzar este proceso.

De la misma manera, el Catecumenado de Familias es una realidad que comienza a extenderse por la diócesis, con “experiencias muy positivas”, tal y como destaca el Delegado de Catequesis. “Se trata en realidad de una síntesis entre el catecumenado de adultos y de niños, y la clave de todo ello es que el núcleo familiar haga un proceso, y es que la catequesis no debe ser sólo para los niños, sino para toda la familia, dados los niveles de secularización que hay. Estos niveles nos dicen que donde tenemos que aportar la ayuda evangélica es en el núcleo familiar, pues muchos padres te entregan al niño para que haga la catequesis pero ellos pasan olímpicamente de la fe. Precisamente para esto es el catecumenado de familias”.

Lo que se pide, en el fondo, es coherencia, además de “dejarse acompañar” en un proceso creyente. “Los sacramentos no son fines en sí mismos”, se recuerda constantemente desde la Iglesia. Por tanto, los procesos de fe no son sólo para los niños, sino para toda la familia.

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