Lecturas del lunes de la XI Semana del Tiempo Ordinario, junio de 2018.

Diálogo con Jesús

Diálogo con Jesús
Señor mío, cómo no creer en Ti si a diario tu amor me rodea y puedo ver los milagros asomándose a mi alrededor. Ayúdame a ser instrumento tuyo, ser capaz de amar y difundir la verdad a los que me aman sin esperar nada de ellos. Líbrame del egoísmo cruel que me ciega y no me hace ver con claridad el bien del mal. Pongo todo en tus manos para cumplir con tu voluntad y saber aprovechar todas las oportunidades que hoy me brindarás para ser feliz. Amén
Evangelio del día: Amar al enemigo parece una cosa difícil, aunque no es fácil
Mateo 5,38-42 – XI lunes tiempo ordinario: No hagan frente al que les hace mal. Si alguien te da una bofetada, preséntale la otra mejllla

 

Reflexión del Papa Francisco

¿Cómo podemos amar a nuestros enemigos? ¿Cómo se puede amar a aquellos que toman la decisión de bombardear y asesinar a tantas personas? ¿Cómo se puede amar a aquellos que por amor al dinero no dejan que las medicinas lleguen a los ancianos y los dejan morir? ¿O a aquellos que sólo buscan el propio interés, el propio poder y hacen tanto mal?

Amar al enemigo parece una cosa difícil, pero Jesús nos lo pide. La liturgia de estos días, nos propone justamente esta actualización de las leyes que hace Jesús, desde la ley del Monte Sinaí a la Ley del Monte de las Bienaventuranzas.

Todos nosotros tenemos enemigos, pero en el fondo nosotros mismos podemos convertirnos en enemigos de los otros.

Tantas veces también nosotros nos convertimos en enemigosde otros, no los queremos. Y Jesús nos dice que debemos ¡amar a los enemigos! ¡Y esto no es fácil! No es fácil…

Pensamos que Jesús ¡nos pide demasiado! Dejamos esto para las monjas de clausura, que son santas; dejamos esto para alguna alma santa, pero en la vida común esto no se puede. Y esto ¡tiene que poderse!

Jesús dice: “No, ¡debemos hacer esto! Porque de lo contrario ustedes son como los publicanos, como los paganos. No son cristianos”.

¿Cómo amar a nuestros enemigos? Jesús dice que debemos hacer dos cosas:

1.- Mirar al Padre que hace salir el sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. Dios tiene amor para todos.

2.- Ser perfectos como es perfecto el Padre Celestial, imitar al Padre con aquella perfección del amor. Jesús, agregó, perdona a sus enemigos, hace de todo para perdonarlos. Vengarse, en cambio, no es cristiano.

¿Cómo llegamos a amar a nuestros enemigos?

Rezando. Cuando uno reza por aquél que nos hace sufrir es como que el Señor viene con el aceite y prepara nuestros corazones a la paz

Rezar, es lo que nos aconseja Jesús:

“Recen por sus enemigos. Recen por aquellos que los persiguen… Recen”.

Y luego decirle a Dios:

“Cámbiale el corazón. Tiene un corazón de piedra, pero cámbialo, dale un corazón de carne, que sienta y que ame”.

Les dejo sólo esta pregunta y cada uno responda en su corazón: ¿Rezo por mis enemigos? ¿Rezo por aquellos que no me quieren? Si decimos: Si, yo diré: “¡Adelante, reza cada vez más, aquel es un buen camino!” Si la respuesta es: ¡no!, el Señor dice: “Pobrecito, ¡También tú eres enemigo de los otros!”.

Rezar para que el Señor cambie el corazón de aquellos. (Homilía en Santa Marta, 18 de junio de 2013)

Oración de Sanación

Señor, te agradezco haber entrado a mi vida y tocado mi corazón. Con ese nuevo comienzo has sanado mi alma y me has preparado para todas mis luchas.

Tus mandamientos son obra de misericordia que ayudan a purificar mi alma al paso por este mundo. Pero me pides algo nuevo: amar a mis enemigos.

No entiendo tu nuevo mandato: “amar a mis enemigos” ¿Cómo puedo amar a quien le ha hecho tanto mal a mi vida, ese que quiere verme derrotado?

Mi Señor, parece una locura lo que me pides, y puede parecer una locura ante todos los hombres; pero tu lógica no es la mía, tu sabiduría es infinita.

Tú me propones un nuevo estilo que va más allá de toda razón, un estilo de amor extremo, a imitación pura de tu corazón donde todos son bienvenidos.

Sólo con tu gracia y tu poder puedo hacer esto posible. Tú lo practicaste en todo momento, no devolviste nunca mal por mal, ni insultos ni castigos.

Quiero ser perfecto como Tú, compasivo y lleno de bondad. Vivir con la seguridad de que, practicando esto que me pides, se engrandezca mi alma.

Quiero aprender a cuidar el corazón, que en él habiten la compasión y el perdón, que sea bueno, perfecto y santo como Tú lo deseas. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por aquel o aquellos que tienen algo contra mí y pedir que Jesús cambie sus corazones y el mío.

Frase de reflexión

“Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios no consiste en un aspecto secundario de la experiencia cristiana”. Papa Francisco

Video reflexión para hoy

Lecturas de mañana Martes de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (21,17-29):

Después de la muerte de Nabot, el Señor dirigió la palabra a Ellas, el tesbita: «Anda, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que vive en Samaria. Mira, está en la vifía de Nabot, adonde ha bajado para tomar posesión. Dile: “Así dice el Señor: ‘¿Has asesinado, y encima robas?’ Por eso, así dice el Señor: ‘En el mismo sitio donde los perros han lamido la sangre de Nabot, a ti también los perros te lamerán la sangre.»
Ajab dijo a Elías: «¿Conque me has sorprendido, enemigo mío?»
Y Elías repuso: «¡Te he sorprendido! Por haberte vendido, haciendo lo que el Señor reprueba, aquí estoy para castigarte; te dejaré sin descendencia, te exterminaré todo israelita varón, esclavo o libre. Haré con tu casa como con la de Jeroboán, hijo de Nabat, y la de Basá, hijo de Ajías, porque me has irritado y has hecho pecar a Israel. También ha hablado el Señor contra Jezabel: “Los perros la devorarán en el campo de Yezrael.” A los de Ajab que mueran en poblado los devorarán los perros, y a los que mueran en descampado los devorarán las aves del cielo.»
Y es que no hubo otro que se vendiera como Ajab para hacer lo que el Sefior reprueba, empujado por su mujer Jezabel. Procedió de manera abominable, siguiendo a los ídolos, igual que hacían los amorreos, a quienes el Señor había expulsado ante los israelitas. En cuanto Ajab oyó aquellas palabras, se rasgó las vestiduras, se vistió un sayal y ayunó; se acostaba con el sayal puesto y andaba taciturno.
El Señor dirigió la palabra a Ellas, el tesbita: «¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? Por haberse humillado ante mí, no lo castigaré mientras viva; castigaré a su familia en tiempo de su hijo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.5-6a.11.16

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Palabra del Señor