Hagamos conocer y amar a María “Antes, yo rezaba el Rosario yendo al trabajo”

Hagamos conocer y amar a María   “Antes, yo rezaba el Rosario yendo al trabajo”


Si bien la pandemia de coronavirus obligó a las personas a quedarse en casa la mayor parte del día, también les ofreció muchas oportunidades para profundizar en su fe a través de la oración, la meditación, la lectura de la Biblia y otras actividades parecidas.Para René Herrera, que vive en Phoenix, Arizona (Estados Unidos), este periodo significó el inicio de una devoción al Rosario de la Divina Misericordia, que espera continuar rezando durante toda su vida por sus dos hijos. “Rezo el Rosario de la Divina Misericordia todas las mañanas antes de ir a trabajar”, explica René, quien también es músico en la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Glendale. “Ahora, estando en casa, tenemos tiempo y esto nos acercó aún más a la oración. Aprovechamos esta oportunidad para poner la oración en el centro de todo, ajustando nuestro tiempo, algo que no hice cuando estaba trabajando”.La hora de las tres de la tarde se considera importante porque es la hora que recuerda la muerte de Jesús en la cruz y la hora en que Dios, en sus revelaciones a santa Faustina, pidió una oración y una meditación especial sobre la Pasión cada tarde. “¡Sumérgete por completo en las profundidades de mi misericordia!”.El 3 de abril, los Herrera tomaron un rosario y se arrodillaron alrededor de una gran mesa baja. Los niños comenzaron ofreciendo sus intenciones por el fin de la pandemia, la curación de quienes sufren o tienen familiares o amigos enfermos. Luego, cada miembro de la familia se turnaba para rezar, en particular recitando los misterios dolorosos del Rosario (indicados para el viernes) y terminando con la “Oración a san Miguel Arcángel” y el Rosario de la Divina Misericordia. “Me gusta rezar. Sé que Dios me escucha”, dijo su hijo Máximo, sonriente.“Antes, rezaba el Rosario camino al trabajo o camino a casa desde el trabajo. Ahora, con la familia, pasó a un nivel superior. Esta oración nos ayuda a crecer juntos. Es bastante impresionante —dice este padre de familia, que agrega—: La oración es poderosa”.
Adaptado de un artículo de Jeff Grant, 9 de mayo de 2020 en The Catholic Sun.
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 Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen.