¿Qué distingue la Pascua judía de la de Cristo?

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Fray Nelson Medina, OP – publicado el 01/04/21

Jesús dijo que esperaba “con ansia” celebrar esa última cena con sus discípulos

¿Qué tenía de especial esa Pascua que Cristo iba a celebrar con sus discípulos? Porque Cristo dijo:

«Con ansia he querido tener esta Pascua con vosotros antes de padecer»

¿Qué tenía de especial esa cena? Esa que celebramos cada Jueves Santo… Lo explica fray Nelson Medina en tres claves:

  1. La cena de Pascua era algo establecido en la ley de Moisés como un recordatorio permanente de la salida del pueblo judío de Egipto. Eso quiere decir que muchos siglos después, cerca de doce o trece siglos después, los judíos que celebraban con fervor la Pascua estaban celebrando algo que había acontecido años atrás. Algo que les obligaba a mirar al pasado: «miremos todo lo que Él hizo». Pero, ¿y lo que hace? ¿y lo que hará? ¿Cuándo podremos celebrarlo? Es aquí cuando descubrimos la riqueza de la cena del Señor. Efectivamente la Pascua que Cristo celebra con sus apóstoles ya no mira hacia el pasado, sino al futuro: «Este es cuerpo que será entregado por vosotros». El primer motivo por el que esa cena era única es que mira a la obra nueva, sorprendente, liberadora, que está en el futuro. Se realizará en el misterio de la cruz y tendrá su consumación en el Reino de los Cielos.
  2. Esa liberación de Egipto dio paso a una alianza. Pero esa alianza fracasó. Porque el ser humano, nosotros, no pudimos responder a Dios en la clave de amor en la que Él nos estaba hablando. Maravilloso pero imposible de cumplir. La nueva Pascua, la que Cristo celebra con sus discípulas, sí va lograr el propósito. porque en la nueva alianza que se sella con la cena pascual y con el sacrificio de la cruz en esa nueva alianza, se va a cumplir lo que Dios había anunciado: poner la ley en sus corazones. Él llega a la profundidad de nuestro ser y hace real lo que en la antigua pascua era solo un deseo.
  3. Cristo, lleno de amor por su esposa -la Iglesia-, quiere darse a ella. Lo propio del amor es la entrega. Sin límite. Cristo quiere entregarse como el novio que llega a ese momento de las nupcias. Esa es la hermosa cena del Jueves Santo.