Campaña del Seminario 2022.

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“Sacerdotes al servicio de una Iglesia en Camino” es el lema del Día del Seminario de este año, que como siempre se celebra en torno a la festividad de San José. Un lema que hace referencia al Sínodo universal en el que nos encontramos inmersos, destacando el camino que, en conjunto, se nos invita a hacer, y además vinculando la palabra “servicio” al sacerdocio, ya que, tal y como se explica en los materiales distribuidos entre las parroquias, el lema nos recuerda “el sentido del Seminario” y nos llama a “acrecentar nuestra fraternidad. Los sacerdotes no hemos sido llamados para estar solos. El Seminario nos enseña la importancia de la comunidad y la necesidad de vivir una sana fraternidad”.

También el rector del Seminario Metropolitano de Oviedo, Sergio Martínez Mendaro, afirma que este lema “quiere ser un punto de referencia para pensar, meditar y compartir en este día. Recogiendo el momento actual de la Iglesia, pues los jóvenes que se están formando para ser sacerdotes están llamados a hacer ese camino juntos, un camino que ya comienza en el Seminario, donde van discerniendo su vocación sacerdotal y al final acaban siendo ordenados sacerdotes para crear comunión y más Iglesia”.

En la diócesis actualmente veinticuatro seminaristas se están formando en este curso para ser sacerdotes.  En el Seminario Metropolitano, hay doce, diez estudiando y dos diáconos. Además, dentro de la diócesis también se encuentra el Seminario Redemptoris Mater, del Camino Neocatecumenal, donde cuentan con nueve seminaristas y un diácono y así como, dos miembros de Lumen Dei están también participando de la formación en el Centro de Estudios.

Un grupo de jóvenes que ha ido creciendo en “heterogeneidad”, tal y como explica el Rector del Seminario, ya que mientras antiguamente lo habitual era terminar los estudios del Instituto e incorporarse con 18 años al Seminario, ahora es habitual que se presenten tanto jóvenes de esa edad, como otros con estudios universitarios o incluso, con experiencia laboral. “El Señor sigue llamando –afirma– y en este momento de la sociedad en la que se tarda más tiempo en tomar decisiones –también los matrimonios se forman a una edad más tardía– pasa lo mismo con las vocaciones al sacerdocio”. 

Como en años anteriores en torno a la solemnidad de Pentecostés, tendrán lugar las ordenaciones sacerdotales y diaconales. Aún es pronto –avisa el Rector– para fijar una cifra de ordenandos, pero “en principio  tenemos tres diáconos que posiblemente se ordenen sacerdotes, y cinco candidatos a ser diáconos transitorios”. Al mismo tiempo, también está la realidad del diaconado permanente, cuya formación tiene lugar en el ámbito del Seminario, y de los cuales probablemente dos hombres casados serán los que reciban las órdenes ese mismo día.

En la región más envejecida de España y con uno de los menores índices de natalidad de Europa, el actual Rector del Seminario Metropolitano reivindica el valor de entrega de los sacerdotes, especialmente del ámbito rural, que tantos kilómetros han de hacer en sus jornadas pastorales, incluso con avanzada edad. “Sí, el promedio de la edad de los sacerdotes asturianos es alta, al igual la del resto de la sociedad en la que viven –recuerda–. La Iglesia está dentro de este mundo y no podemos aislarla de el. Pero además, nuestros pueblos se están vaciando: no hay escuelas, ni médicos, ni chigres si quiera para poder tomar algo. Por eso creo que es importante valorar y agradecer el gran trabajo que hacen los sacerdotes, yendo a donde ya nadie va”.

“Es importante hacer una lectura y un análisis de esta situación con profundidad –re-cuerda–. Se están dando muchos pasos con las Unidades Pastorales, en el Arzobispado se está trabajando con todo ello, y es cuestión de organizarse. Los seminaristas están viviendo su vocación con ánimo de entrega e ilusión. Saben perfectamente la situación que existe, pero eso no les distrae de su objetivo, salen del Seminario concienciados de que van a aportar dentro del esquema que estamos descubriendo entre todos, y eso es lo más bonito que puedes ver desde el Seminario”.

Así lo afirma el seminarista Pelayo Díaz Abello, de 21 años, el más joven de los veinticuatro. Él sintió la vocación desde la infancia, pero “quizá porque no tenía un sacerdote o persona de referencia”, explica, empezó a estudiar dos años de Derecho, hasta que se dio cuenta de que aquella no era su vocación. El parón de la pandemia le dio un empujón para tomar esa decisión: “pensé que no tenía sentido hacer algo que no me hacía feliz”, dice.

Sabe que no son especialmente numerosos, de hecho, son una minoría los que optan por la vida sacerdotal, pero a pesar de ello él piensa que “los que estamos en el Seminario tenemos una convicción bastante fuerte de que queremos ser sacerdotes y que Dios nos llama a ello, y si es así, Él nos dará la fuerza y las gracias necesarias”. Por ello, reconoce que “no es algo que me desanime, sino que hace que siga luchando y esfuerce más en prepararme en el estudio y en todas las dimensiones que se trabajan en el Seminario”. 

Esta tarde, a las 20 h tendrá lugar la celebración de la festividad de San José en el Seminario Metropolitano, y lo harán incluyendo el Rito de Admisión a las Sagradas Órdenes de Dimas Fernández Fernández, que se reconoce “feliz y muy alegre”, tras cuatro años de estudio y de discernimiento de su vocación. “La Iglesia me reconoce como candidato a las Sagradas Órdenes, y yo me comprometo a seguir mi formación, a cuidar mi vocación y a decir sí a ser sacerdote”, afirma.

De la misma manera comprometido y viendo llegar sus últimos meses de seminarista está Andrés Cardozo Polanía, quien será en principio uno de los jóvenes que se ordenarán diáconos transitorios en la fiesta de Pentecostés de este año. Reconoce que, mirando hacia atrás, el tiempo ha pasado rápido, y destaca de estos años “la comunión, la hermandad y esa familiaridad tan verdadera y sincera de un Dios que nos ama tanto que nos pone padres y hermanos a nuestro lado, para saber que no caminamos solos, que estamos acompañados”.