Benedicto XVI será enterrado en la antigua tumba de Juan Pablo II bajo la basílica de San Pedro

Benedicto XVI
Benedicto XVI (Foto: Getty Images – Franco Origlia )

Los restos mortales del Papa Benedicto XVI serán enterrados en la antigua tumba de su antecesor, Juan Pablo II, el cripta bajo la basílica de San Pedro. Así lo ha confirmado el director de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni. De esta manera, el cuerpo del difunto papa emérito descansará en las grutas vaticanas juntos a los de otros Pontífices.

En 2011, tras haber sido proclamado beato, el cuerpo de San Juan Pablo II fue trasladado desde la tumba que ahora ocupará el Papa emérito hasta la superficie de la basílica de San Pedro, a una capilla para permitir una mayor afluencia de fieles.

Desde entonces, los restos mortales del Papa polaco reposan en la capilla de San Sebastián, que se encuentra en la parte derecha, entrando a la basílica de San Pedro, entre la que acoge a la Piedad, de Miguel Ángel, y la Capilla del Santísimo.

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Los restos mortales del Papa Benedicto XVI serán enterrados en la antigua tumba de su antecesor, Juan Pablo II, el cripta bajo la basílica de San Pedro. Así lo ha confirmado el director de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni. De esta manera, el cuerpo del difunto papa emérito descansará en las grutas vaticanas juntos a los de otros Pontífices.

En 2011, tras haber sido proclamado beato, el cuerpo de San Juan Pablo II fue trasladado desde la tumba que ahora ocupará el Papa emérito hasta la superficie de la basílica de San Pedro, a una capilla para permitir una mayor afluencia de fieles.

Desde entonces, los restos mortales del Papa polaco reposan en la capilla de San Sebastián, que se encuentra en la parte derecha, entrando a la basílica de San Pedro, entre la que acoge a la Piedad, de Miguel Ángel, y la Capilla del Santísimo.

Capilla ardiente

Miles de fieles han madrugado este lunes para desfilar ante el cuerpo de Benedicto XVI en la capilla ardiente instalada en la basílica de San Pedro en el Vaticano para despedir al pontífice emérito.

La larga fila llega hasta la inmensa Plaza de San Pedro y rodea las célebres columnas de Bernini, vigiladas por un importante dispositivo de seguridad y también por cientos de periodistas de todo el mundo llegados para cubrir el entierro del Papa.

Los restos del primer pontífice alemán de la era moderna fueron trasladados de madrugada de la pequeña capilla privada del Monasterio Mater Ecclesiae, donde residió desde su renuncia en 2013, en los jardines del Vaticano, a la basílica en el curso de una ceremonia privada, según indicó la oficina de prensa del Vaticano.

Las puertas de la inmensa basílica permanecerán abiertas al público desde las 09:00 hasta 19:00 de este lunes. El martes y el miércoles se podrá acceder desde las 07:00 a las 19:00 de manera que los fieles puedan velar a Joseph Ratzinger, el brillante teólogo y ferviente guardián del dogma que renunció a su cargo en 2013 tras ocho años de pontificado.

Benedicto XVI lleva hasta el final el Rosario en sus manos

El papa emérito Benedicto XVI yace a los pies del baldaquino de Bernini en la Basílica de San Pedro, al igual que Juan Pablo II en 2005.

Alas 9.00 horas del lunes 2 de enero de 2023, las puertas de la Basílica de San Pedro se abrieron a los fieles y peregrinos que querían dar el último saludo a los restos mortales del papa emérito Benedicto XVI, fallecido el 31 de diciembre de 2022. 

El papa emérito Benedicto XVI yace a los pies del baldaquino de Bernini en la Basílica de San Pedro, al igual que Juan Pablo II en 2005. 

El pontífice viste una sencilla casulla roja sobre un alba blanca bordada, lleva una mitra sencilla y no lleva una estola. 

En sus manos tiene el rosario con el cual rezó hasta el final para sostener a la Iglesia, como recordó el Papa Francisco en los primeros días de su agravamiento. 

No siendo un pontífice reinante, no vestía el palio u otros ornamentos pontificios. No llevaba sus zapatos rojos (eran negros), esos que fueron símbolo durante sus ocho años en el solio de Pedro, ni tampoco no sonaron las campanas de la Basílica. Sencillez, recogimiento y silencio se respiraba en la Basílica. «Señor, te amo», fueron sus ultimas palabras. Las mismas que retumban en ese silencio de la multitud y los gestos piadosos de la gente que le recordaban como «fiel» hasta el final a la Iglesia.

El arzobispo Georg Gänswein veló hasta esta mañana a las 6:55 a.m el cuerpo de Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano. Las traslación de los restos mortales se realizó a las 7:00 y llegaron a las 7:15 a.m.  El cardenal Gambetti ofició un breve rito. 

A lo largo de la Via della Conciliazione, que conduce a la plaza principal, la ciudad de Roma ha colocado barreras para dirigir el flujo de fieles durante los tres días en que será posible presentar sus respetos al Papa alemán. 

A las 9 de la mañana, la cola en torno a la plaza de San Pedro era ya de varios centenares de metros.

La multitud como cuentas de semillas grandes y pequeñas del Rosario

En esta cola, muchos fieles rezaban el rosario mientras esperaban a que se abrieran las puertas de la basílica. Entre ellos estaba Sebastiano Burgaretta, un poeta italiano de 65 años que había venido a Roma desde la isla de Sicilia para la ocasión. «El Papa teólogo ha prestado un servicio inmenso a la Iglesia de Cristo. Fue un hombre sapiente y humilde. Reconoció a tiempo que no tenía fuerzas psicológicas y físicas para poder enfrentar la inmensidad de los problemas que se venían venir. Tenía que venir a saludarlo y agradecerle por su infinito amor a la Iglesia de Cristo». 

«Ver avanzar la gente como un fluir de las cuentas del Rosario y que yo discurría en mis manos, fue experimentar una especie de paralelismo espiritual». Y luego Burgaretta compartió con Aleteia estos versos:

«Las semillas entrelazadas de ese cuadrado, teoría paralela en progresión, lo pequeño y lo grande en armonía, a pesar del frío de la mañana y del peldaño como asiento bajo el cielo. Grandes y pequeños, pero una sola la medida: la obediencia madurada.»

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Traslado del Cuerpo del PAPA BENEDICTO XVI a la Basílica de San Pedro.