La Confirmación que hoy habéis recibido no es un final, sino un comienzo. El Espíritu Santo os ha sido dado para fortalecer vuestra fe y para que viváis como discípulos valientes de Jesús en medio del mundo. Él os regala sus dones para iluminar vuestras decisiones, sosteneros en las dificultades y encender en vosotros el deseo de amar como Él nos ama.
Que este sacramento os recuerde siempre que no camináis solos: formáis parte de una comunidad que reza por vosotros y os acompaña. Que vuestra vida sea un testimonio alegre, sencillo y auténtico de que Dios sigue actuando en el corazón de quienes se abren a Él.
Que la Virgen del Carmen, patrona de nuestra parroquia, os proteja y os guíe en este camino que hoy comenzáis con renovada fuerza.























