Miércoles Sexta Semana de Pascua. Nuestra Señora de Fátima.

La Sonrisa de María en Fátima: Un Faro de Esperanza para Hoy

Cada 13 de mayo, nuestra comunidad se detiene para mirar hacia Cova da Iria. No celebramos simplemente un evento histórico ocurrido en 1917, sino la vigencia de una Madre que sigue hablando al corazón de sus hijos.

¿Qué nos dice la Virgen de Fátima hoy?

En un mundo que a menudo corre deprisa y parece olvidar la trascendencia, el mensaje de Fátima es un llamado a la sencillez. María no se apareció a grandes sabios, sino a tres pastorcitos —Lucía, Francisco y Jacinta— recordándonos que Dios prefiere los corazones humildes para obrar sus maravillas.

Tres pilares sostienen esta festividad:

  1. La Oración del Rosario: No como una repetición mecánica, sino como un camino de paz. Rezar el Rosario es contemplar la vida de Jesús con los ojos de María. En tiempos de incertidumbre, es nuestra mejor herramienta para hallar la calma.
  2. La Conversión del Corazón: Fátima es una invitación a «volver a casa». Cambiar el rumbo, dejar de lado lo que nos separa de Dios y de los hermanos, y elegir el camino del amor y el perdón.
  3. La Esperanza ante la Cruz: La Virgen no prometió una vida sin dificultades, sino su compañía constante. Su mensaje final es de victoria: «Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará». Es la promesa de que la luz siempre vence a la oscuridad.

Hoy, al encender una vela o rezar un Avemaría, pongamos en manos de Nuestra Señora de Fátima nuestras familias, nuestros enfermos y, de manera especial, la paz en el mundo.

Que como los pastorcitos, sepamos decir «sí» a la voluntad de Dios y que la blanca luz de Fátima ilumine nuestro caminar diario.

¡Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros!

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 17, 15. 22 — 18, 1

En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes.

Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
«Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”.

Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.

De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.

Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».

Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
«De esto te oiremos hablar en otra ocasión».

Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.

Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Salmo de hoy

Salmo 148, 1bc-2. 11-12. 13. 14 R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos. R/.

Reyes del orbe y todos los pueblos,
príncipes y jueces del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los ancianos junto con los niños. R/.

Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.

Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Palabra del Señor.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «De esta comunión con el Espíritu procede la penetración en los misterios, la distribución de los dones, la vida sobrenatural; de aquí procede la permanencia en la vida divina y lo más sublime que se puede desear: que el hombre llegue a ser como Dios» (San Basilio Magno)
  • «Pentecostés es esto: Jesús, y —mediante Él— Dios mismo, viene a nosotros y nos atrae dentro de sí. ‘Él manda el Espíritu Santo’, dice la Escritura. ¿Cuál es su efecto? Ante todo, dos aspectos: el Espíritu Santo, a través del cual Dios viene a nosotros, nos trae vida y libertad» (Benedicto XVI)
  • «Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruye y los conduce a la verdad completa (cf. Jn 16,13)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 91)