Domingo de la Natividad del Señor. 25 diciembre 2018.

“Queridos Amigos y feligreses de la Parroquia de Nuestra Señora de Salinas:Os escribo desde mi corazón, a vuestra soledad, a ti que tantas veces me miraste clavado en la Cruz, sin verme ni me oíste, sin escucharme. A ti, que algunas veces me prometiste ser discípulo mío, y sin saber por qué, te fuiste distanciando de esas huellas que dejé en el mundo, para que no te perdieras.
A ti, que no siempre crees, que estoy contigo, y me buscas, sin hallarte, y pierdes tu fe, en encontrarme; a ti que no comprendes que pueda caminar a t u lado. Yo soy el camino para no desviarte, la verdad, para que no te equivoques, y la vida para que no mueras. Mi razón para morir y vivir fue el amor. Fui libre hasta el fin. Fui Maestro y Servidor, y soy sensible a la amistad, y por eso, hace tiempo que estaba esperando que me regalaras la tuya.
Nadie como yo conoce tu alma, tus pensamientos, y sé muy bien lo que vales. Quizás tu vida parezca “mediocre” ante los ojos del mundo, pero Yo sé que dentro de tu corazón, hay un tesoro escondido>