Para que el fiat de María fuera totalmente libre.

Para que el fiat de María fuera totalmente libre.

Cuando Dios decidió que había llegado el día de revelar su vocación y misión a la Virgen María, mostró una delicadeza infinita. Después de todo, si hubiera querido forzar el resultado y asegurar una respuesta positiva, podría haber elegido una apariencia más espectacular o incluso aparecer en persona, en la cima de una montaña, en medio de un estruendoso trueno. Pero, ¿cuál habría sido entonces la libertad de María?

¡No podemos negarle nada a un Dios que se presenta en majestad! En cambio, Dios le envía un ángel en medio de la discreción y quietud de su hogar. Por ello, María pudo dar su “sí” muy libremente. Aquí, nuevamente, podemos ver una ley común de la vida espiritual: Dios se comunica con nosotros a través de mediaciones muy sencillas, un encuentro fortuito, una lectura, etc. También nosotros recibimos visitas de “ángeles”, en el sentido etimológico de “enviados” y necesitamos una vida de oración alimentada con la Sagrada Escritura y los sacramentos para reconocer la voz de Dios que quiere comunicarnos su voluntad.

Incluso María no está exenta de esta condición humana. Su reacción es muy natural, aun inmersa en lo sobrenatural: aparece preocupada, temerosa y alterada. Si bien su obediencia religiosa es total, no excluye la prudencia y se atreve a preguntar: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” (Lc 1,34). Esa pregunta encierra toda la audacia de una joven de Israel, la cual sabe que al Dios del amor se le puede pedir cualquier cosa. También revela la marca de una gran intimidad, ya que evoca de manera discreta, pero real, su vida emocional y sexual. Finalmente, cabe señalar que con esta pregunta anticipa la tan banal y recurrente objeción racionalista a la imposibilidad de este nacimiento sin que un hombre participe en la concepción. ¡El Evangelio no esconde nada! (…)

Obviamente, María ocupa un lugar único en la Historia de la Salvación. Pero la forma en que Dios le reveló su vocación y la forma en que ella respondió son una enseñanza que se aplica a todos los fieles. Se refiere a que siempre y en todo caso la Palabra de Dios vendrá a encarnarse en nosotros. La hora está muy cerca.

Dios te salve, Maria,llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.